¡Qué ricos bombones…!

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   Mi esposo es un ávido lector… lee todo cuanto cae en sus manos y ha mantenido esa amable disciplina a lo largo de toda su vida. Eso lo ha hecho un amante de los libros y en casa tenemos una buena cantidad. No sé Ustedes, pero la mayoría de la gente “normal” vamos al baño con un libro, revista, periódico, pasquín o lo que sea por darle seguimiento a una vieja costumbre o tal vez a una acción que ya de por sí está en el ADN de los seres humanos, pero igual no es lo mismo ir al baño con ganas y libro que nomás con ganas… yo en el afán de simplificar mi vida metí en la sala del trono un revistero y en una de esas, encontré un viejo ejemplar de Selecciones de Reader’s Digest, siendo exacta, de octubre de 1995. Ahí supe de la existencia de una llamada  Institución Smithsoniana que se ocupó en organizar  “Convenciones sobre Naderías” en la que se han aventado puntadas como la conferencia magistral “El malvavisco en los rituales de cortejo masculino del Oeste Medio” y en otra ocasión el “homenaje a la gelatina y a la mantequilla de cacahuate” (¿?) Dándole vueltas al importante asunto concluí que en verdad la lectura nos abre mundos que en condiciones cerebrales normales no  se nos ocurren, ahora estoy enterada y lo comparto, de que los bombones son de origen egipcio y se conocen desde hace 4000 años y que existen referencias de hace 2 mil años de que las testas coronadas disfrutaban de éste sucedáneo comestible,  aunque en versión algo diferente  a la bolita de poliestireno que comemos hoy en día y en esos ayeres era una receta de miel y savia de malva, planta que crece en los pantanos y que todavía en los inicios del siglo XIX se utilizaba para curar úlceras, dolores de garganta o padecimientos renales. Es  a  los cocineros franceses, a los que debemos los ingredientes que ahora conocemos porque en las ganas de quedar bien con Napoleón que era gordito y antojadizo, le incorporaron (al bombón, no a Napoleón) harina fina de maíz, claras de huevo, azúcar y agua para mandarlo a los moldes. Aquí hago un paréntesis… ¿vieron la película de María Antonieta que dirigió Sofía Coppola con  Kirsten Dunst? ahí queda muy claro que los franceses tienen esa fama de buenos en la cocina porque simplemente se la pasan comiendo como si no hubiera más que hacer, el marido de María Antonieta, el malogrado Luis XVI en vez de preocuparse por atender sus labores de marido mejor aplica toda su “injundia” a la comida (tal vez por eso nada de nada) siempre estaba haciendo digestión y también tenía con seguridad, miedo a “torcerse”… ése sí que “perdía la cabeza por la comida”. En fin, pobre Luis Augusto, en tanto y a no haber más, María Antonieta se divertía de lo lindo y también comía bombones.

Les decía que esta delicia que jamás falla en los campamentos de verano, ni en el chocolate de invierno (por cierto se hace un puré de camote, queso crema y bombón, exquisito) es una estrellita para el ingenio del hombre pues nos venden aire… ¡sí! El bombón tiene 80% de aire vil. Qué bien ¿no?… claro, además de sus chorromil calorías.

Por si lo quieren saber, El Instituto Smithsoniano curiosamente le dio tiempo y presupuesto a los bombones  pero es un centro de educación e investigación que posee además un complejo de museos asociados. Está administrado y financiado por el Gobierno de los Estados Unidos, además de los fondos que recibe gracias a donaciones, ventas, concesiones, licencias para actividades y revistas. La mayoría de sus instalaciones están localizadas en Washington, D.C., pero tiene veinte museos, nueve centros de investigación y un zoo. ¿Qué tal?

  Qué bonito saber que aunque el tema sea modesto, simple, humilde o estúpido, siendo investigación estas instituciones apoyan a la gente curiosita que le echa ganas a algo como presentar un conferencia de este tipo o asistir a escuchar una conferencia de este tipo, habrá quien diga que es una forma bárbara de tirar el dinero cuando Haití, Angola, Burundi, El Congo, Etiopía y tantito que les falte a Chiapas y muchos otros lugares  padecen hambruna y a lo mejor los chamacos no conocen los bombones o están muy lejos de hacerla de “boy scouts”  alrededor de una fogata con bombones o echárselos a espumoso chocolate,  pero igual,  en nuestro país aunque estés descubriendo la cura del sida en el patio de tu casa te mandan al nabo, aquí no queda presupuesto para nada.. NO HAY…NO HAY… (Apenas queda para la próxima campaña)… Olvidaba decirles que “bombón” viene del francés: bon – bueno o delicioso. Caí en esto por ir al baño con una revista, no cabe duda que todos los días se aprende algo.

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Maricela Chávez Gámez

Maricela Chávez Gámez,  nacida en San Blas, Sinaloa aunque ha vivido prácticamente toda su vida en B.C.S. Realiza estudios de Ciencias Políticas y Administración Pública, en la Universidad Autónoma de Baja California Sur, en esta casa de estudios también realiza sus estudios de Historia, así como la Maestría en Historia Regional. Entre otros títulos académicos, cuenta  con estudios de aviación como piloto privado, también realiza estudios en el Instituto Nacional De Bellas Artes, siguiendo su vocación artística enfocada principalmente en la Danza. En su trabajo profesional, además de diferentes cargos  con la responsabilidad de las Relaciones Publicas en el Gobierno Del Estado de B.C.S.,  y los municipios de La Paz B.C.S.  y  Loreto B.C.S., también realizó trabajo directivo en la UABCS como Jefa Del Departamento De Lenguas Extranjeras. Dentro de su actividad profesional resaltan las actividades de conductora de radio y también de programa de televisión,  así como la conducción y dirección del programa “Con M De Mujer” en olatv.com.mx.

La  sencillez y pasión por la vida, se reflejan en las siguientes frases expresadas por Maricela  en algunas entrevistas:

"avecindada en BCS desde muy pequeña, adoro mi tierra y llevo el sello choyero en el corazón... Siempre inquieta y fiel a mi signo Sagitario, soy amante de los viajes y me encanta la gente... Egresé del Instituto Nacional de Bellas Artes en 1976 y a partir de ahí dediqué muchísimas horas de mi vida al mágico mundo de la danza, vocación que estará en mí por siempre y que con mucha pasión inculqué también a mis hijos... 

Hoy dedico el tiempo a mi familia, a mis perros y a mis caballos. Amo la vida simple y disfruto plenamente las remembranzas de la misma. Creo que en la vida no hay errores, sólo experiencias; nuestras vivencias encadenadas una tras la otra nos permiten estar aquí y ahora. Sólo intento ser siempre feliz. Si lo logro, será mi mejor herencia."  

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