• werr
  • wer
  • weeee

Personajes célebres sudcalifornios: GUILLERMO VALLARINO KELLY

Escrito por Eligio Moisés Coronado en Viernes, 15 Enero 2021. Publicado en Historia, Historia de Sudcalifornia, Personajes Célebres Sudcalifornios

Crónicas sudcalifornianas: EFEMÉRIDES DE CALIFORNIA SUR

Emblema cultural de la profesión médica en BCS, de su sociedad y el espíritu humanístico en general.

El maestro Vallarino, quien  nació en la ciudad de México en 1928 y se recibió en la Facultad de Medicina de la UNAM en 1955, fue quizá el último médico que en BCS ejerció la medicina general y luego se dedicó a una especialidad con calidad de líder en ambos niveles profesionales.

Su amor por Baja California Sur fue a primera vista: según él lo relató, en mayo de 1956 llegó a La Paz de vacaciones en viaje por mar en el “Blanco”, embarcación de cabotaje desde la cual “quedó cautivado” con la sola contemplación de la ciudad, y más gratamente impresionado al arribar, con el contacto hospitalario de los paceños de hace medio siglo.

Desde ese momento decidió que viviría en la capital sudcaliforniana: sólo regresó por sus efectos personales y a arreglar rápidamente unos asuntos en la ciudad de México. Llegó de nuevo al puerto paceño dos meses después “a mitad del verano y de traje y corbata”.

Pronto alquiló un local en el barrio de El Manglito para su consultorio, donde comenzó la tarea afectuosa y eficiente de clínico-cirujano que siempre lo caracterizó y que hizo que su consultorio estuviese concurrido siempre de pacientes no sólo del estado sino, en ocasiones, de entidades vecinas.

Durante siete años trabajó en el hospital Salvatierra, aunque sin percibir salario, intensamente según fue su costumbre; al poco tiempo de iniciarse el I.S.S.S.T.E. en el estado, aceptó una plaza de médico general, encargándose de toda la cirugía, arte y ciencia en la que, ya para entonces, tenia un bien ganado prestigio de competencia y responsabilidad.

Guillermo Vallarino Kelly fue un innovador en muchos aspectos: el primero que aplicó procedimientos quirúrgicos a las fracturas de codo y aplicó clavos en las fracturas de cadera. Antes de la llegada de los cirujanos plásticos reunió una casuística de más de 80 reconstrucciones de lo que entonces se llamaba “labio leporino”; hizo un programa de cirugía correctiva de “pie both” también con muy buenos resultados, y fueron muchos los pacientes intervenidos en cráneo para descompresión, así como de columna vertebral.

También realizo satisfactoriamente cirugías de elevado riesgo y con alto grado de dificultad como atresias intestinales en recién nacidos.

Su ingenio proporcionó la posibilidad de aplicar instrumental especial para algunos procedimientos, en otros usos muy diferentes y útiles como su técnica de minilaparatomía con la aplicación de anoscopio desechable, y se le vio entrar al mundo moderno de la microcirugía utilizando sus lupas para resolver problemas de fertilidad.

Toda esa obra evidencia una vida de entrega a la profesión, a la sociedad, a sus alumnos quienes fueron estimulados con sus deseos de progreso, su permanente actualización, su comprensión y serenidad, trato gentil y siempre caballeroso.

En 1972, mediante un examen, el Consejo Mexicano de Ginecología y Obstetricia lo certificó como especialista; en 1973 fue recibido en el Colegio Americano de Cirujanos, y en 1976 por el Consejo Mexicano de Cirugía General.

Fundador del Colegio Medico de La Paz, del cual fue presidente, así como de la Asociación Sudcaliforniana de Ginecología y Obstetricia, fue el coordinador de las primeras Jornadas Médicas Sudcalifornianas, conferenciante en innumerables eventos académicos y asiduo asistente a congresos nacionales y de otras varias partes del mundo.

Con toda esa actividad se dio tiempo para desempeñarse como secretario general de la sección sindical de los trabajadores de la secretaría de Salubridad y Asistencia.

Su trayectoria brilló también como docente hasta constituirse en ejemplo de lo que ahora se explica en Educación Médica como “curriculum oculto”, que es lo que se enseña con el actuar tanto en el aula como al pie de la cama del paciente, en el consultorio, en el quirófano, en la sala de partos, en el pasillo y hasta en la calle; su presencia y apoyo fueron indispensables en la formación de nuevos profesionales de la salud al servicio de Sudcalifornia y el país.

 

(Texto biográfico elaborado con base en el discurso alusivo de Gustavo Farías Noyola expresado el 24 de mayo de 2014.)

Acerca del Autor

Comentarios (1)

  • Eduardo Esponda Tort

    Eduardo Esponda Tort

    26 Junio 2016 a las 23:51 |
    Sin duda el maestro Vallarino enaltece el ejercicio de la profesión médica en este bello estado. Grandes fueron sus contribuciones pero sin duda lo más valioso fue su gran humanismo y su gran valor como persona.

Déje un comentario

Estás comentando como invitado.