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Y seguimos pidiendo la palabra: EL DESTINO DE SUS ENEMIGOS

Escrito por Jorge Enrique Peredo Mancilla en Viernes, 21 Agosto 2015. Publicado en Literatura, Narración

¡Qué gacho!  

Todos sus amigos murieron en el mismo segundo, en distintos lugares. Uno de ellos se encontraba en plena fornicación cuando sucedió, otro cayó redondo sobre su escritorio, el tercero se preparaba a dar bocado.  Todos murieron de lo mismo: deterioro híper acelerado del tejido cerebral. Sí, así es, en un instante  sus cerebros  licuados salieron de sus narices. Imagínate la escena, el desconcierto, los gritos, las lágrimas, el dolor, el asco; los gemidos convertidos en alaridos de terror, la gente de la oficina feliz por encontrar un pretexto para largarse a casa, los vómitos en el restaurante… Dicen que se armó un desmadre colectivo y simultáneo. Un  verdadero circo de terror y asco.

Los policías, para variar, están completamente perdidos. No hay marcas, ni veneno en la sangre, ni heridas de ninguna clase. Necios, por más que indaguen, jamás darán con la verdad… Aunque  la explicación en realidad es sencilla, prefiero guardar el secreto. Es que me gusta verlo temblar… Sí,  que tiemble, que rece y  que espere porque sólo falta él.

Acerca del Autor

Jorge Enrique Peredo Mancilla

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