Y seguimos pidiendo la palabra: (1987) Taller de creación literaria de la Preparatoria Morelos

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“…No, yo, no quiero empezar, estoy como envejeciendo en una noche que apenas comienza y en una ciudad don­de todos me conocen. Llega a tanto este deshielo que de pronto ni la voz se me escucha y los ojos se vuelven tan secos como el polvo sobre las banquetas. Ando todo devastado. Además, para que renacer heridas que han dejado de ser rojas. No volveré los pasos sobre mí”.

Y así cayó como si esa promesa le asegurara el día siguiente, no desea­do. En vano se pondrá a decir el credo de los vivos. En su escaso tiempo de dos jornadas y calles que lo rodeaban como lecho interminable, era él la defi­nición más incorrecta de la tristeza.

“…De verdad que quisiera po­der soportar esta estructura de tiempo sobre mi cuerpo deshabitado, ni si­quiera haciéndola parir toda la noche podría engendrar esa puntería que ensancha el pecho…no, no quiero empezar…”

Sin embargo habrá que empezar y termi­nar sobre ese mundo, sobre ese simular y escon­derse del reflejo inevitable en el espejo que ha de ser roto.

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¡Y seguimos pidiendo la palabra!

En la sección “Y seguimos pidiendo la palabra” que aparecerá los fines de semana tiene la intención de llevar al lector, de Sudcalifornios.com, literatura de alta calidad; sus antecedentes los encontramos en la revista “Pido la palabra” de la Preparatoria Morelos en los años ochentas que fue cuando surgió ésta.

Manuel Ballesteros inicia con un grupo de alumnos entre los que se encuentran Alejandra Manríquez, Angélica Vega, Luis Fernando Gómez Cota, Julio César Verdugo Lucero (Fabricio) y Oscar Mayoral Peña, entre otros.

En 1985 se incorporan al Taller de Creación literaria Ramón Cuéllar Márquez, Rocco y Rubén Rivera Calderón, Alba Eritrea Gámez Vázquez, Eduardo Rojas Rebolledo y Esteban Beltrán Cota, entre otros, los maestros en ese tiempo son Luis Rojo, Villorín, Austreberto Alcántara (Tepeji) y Héctor Domínguez Ruvalcaba. Leían con gran entusiasmo a Julio Cortázar, Jorge Luis Borges, Mario Vargas Lloza, Juan Rulfo, Carlos Fuentes, Gabriel García Márquez, José Revueltas, Umberto Eco, Juan Carlos Onetti, Juan Marsé por mencionar algunos narradores, de pesía leían por ejemplo a César Pavesse, César Vallejo, Apoliner, Miguel Hernández, Vicente Huidobro, Mario Benedetti,  Guillaume Apollinaire, gustaban de la pintura impresionista y estudiaban también a filósofos como: Platón, Aristóteles, Kant, Jean Paul Sartre, Simone de Beauvoir, Sören Kierkegaard, Nietzsche y Martín Heidegger, por mencionar algunos. Cabe resaltar que también gustaban de lecturas de autores de la teoría crítica como Herbert Marcuse, Wilhelm Reich, Erich Fromm, Habermas y Adorno (et – al). Para darnos una idea de qué era parte de sus ideas estéticas citaré un párrafo de la editorial de número 8 de la Revista Pido la palabra

 

La principal función de la literatura es el invento […]. El hombre se inventa en su lenguaje, en ese aparente juego irresponsable e inocuo que es la ficción, resultando así la realidad de su imagen imaginada.

 

El placer y el temor al explicarse la existencia siempre por la vía del lenguaje estaba presente en sus textos. Vayamos a la lectura para que vivamos esto que nos brindan los escritores que surgieron de Pido la palabra.  

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