Crisol Internacional: “Buscando la Noche de Paz, Líbano”

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Cuando de costumbres y celebraciones navideñas se trata, aún se conservan muchas de ellas alrededor del mundo; algunas de carácter religioso y más espirituales, mientras que otras son muy familiares, cargadas de preparativos, arreglos, comidas especiales y asuntos pendientes de última hora para pasar y poder celebrar esos días lo más armoniosos y festivos. Invariablemente cada uno de nosotros guarda el recuerdo de una “navidad muy especial… una muy fuera de serie, quizá una muy triste… y una muy feliz…”

Mencionando algunas de las tradiciones populares de la Navidad deberíamos citar la puesta y el adorno del árbol de Navidad y también en muchas casas del Nacimiento, las velas y las luces, así como la Corona de Adviento, los villancicos, la cena familiar y los intercambios de regalos. Ahora bien en algunas culturas de África y Medio Oriente, la Navidad se festeja hasta el mes de Enero debido a cómo se marcan y distinguen esas fechas en los distintos calendarios religiosos, pero infaliblemente nos gusta y entusiasma el poder reunirnos al brillo de las luces, tomar un buen vino, té, ponche o chocolate caliente y convivir escuchando música o una buena historia familiar. Y así si echáramos una breve mirada hacia una de las tradiciones cristianas más arraigadas nos encontraríamos con la del Adviento y sus cuatro velas a las que a cada una se les asigna una virtud especial, siendo: la primera el amor, la segunda la paz, la tercera la tolerancia y la cuarta la fe,… simbolismo que ha perdurado durante siglos y por generaciones y la que quizás nos pueda brindar y marcar “un Norte” en tiempo de confusión, volatilidad e incertidumbre.

Actualmente bien es cierto que la pandemia ocasionada por el Covid-19 nos ha traído muchas interrogantes y retos adicionales que tenemos que superar como humanidad; siendo entre otros temas relacionados con la salud pública, desafíos económicos y sociales y ni hablar de las cuestiones políticas, crisis y conflictos bélicos en el Este de Europa, África Central y Medio Oriente. Pero justo ahí, en Líbano a pesar de sus crisis económicas a raíz de la guerra civil del pasado, su población no ha renunciando a celebrar la Navidad y mucho menos en los peores momentos de ese país. Organizaciones civiles que tuvieron acceso a sus fronteras reportaron que “la población libanesa siempre se las arregla para vivir la festividad navideña con la mayor dignidad posible”; es decir recordando y conmemorando la tradición.

Asimismo, para la gran mayoría de los libaneses, tanto cristianos como musulmanes la Navidad significa “abrir las puertas de sus casas y ofrecer los típicos platillos des esas fechas como el pastel de carne llamado Kibbeh o el Yule log,” un postre muy delicioso, el que en tiempos de crisis escasearon sus ingredientes y aún siendo así, la población se las arreglaba para improvisar y brindar lo mejor y más afín posible…

También se debe recordar que Líbano es el país de Medio Oriente con mayor diversidad religiosa, conviviendo las dos religiones mayoritarias del mundo : la musulmana (más del 60%) y la cristiana (aproximadamente el 35%). De hecho Líbano dispone del porcentaje de cristianos más alto de todo Oriente Medio y también es uno de los países con el

mayor número de congregaciones religiosas reconocidas, 18 en total. La Mezquita azul Mohammad al-Amin y la Catedral Maronita de San Jorge, situadas una pegada a la otra en pleno centro de Beirut y de las cuales se dice que compiten por ser el monumento religioso más bello de la ciudad y siendo sin duda símbolo de la peculiaridad de este sorprendente rincón de Oriente.

Como en muchas partes del mundo la Navidad representa la esperanza y más para una población que ha estado azotada por constantes conflictos violentos, privaciones económicas, carencias y tensiones sociales. En Líbano cada región conserva sus propias tradiciones y algunas de sus principales ciudades como Byblos, Bikfaya, Rabweh o Kobayat son famosas por sus espectaculares decoraciones navideñas, como por ejemplo el muy histórico y también famoso núcleo central de su ciudad capital Beirut, brillando con la belleza de sus luces navideñas, que atraen y brindan alegría a los corazones de sus habitantes y también de los visitantes y por supuesto, la ilusión y el deseo de una paz duradera, siendo unas de las tradiciones y costumbres más populares destacándose la del Baba Noel, la versión propia del Santa Claus que trae regalitos y detalles a los niños y que especialmente, y a diferencia de otras partes del mundo, también a los menos favorecidos, tocando las puertas de los hogares más humildes para alegrar a esas familias. También se acostumbran la buena comida, preparando el Kibbeh, un pastel carne picada de cordero y el bulgur, un alimento a base del trigo y especias, acompañados por el humus, el tabulé, y las ensaladas con aliño de tahini y no podía faltar el postre de yule log y también el cremoso meghli, un pudding de arroz con especias. A los libaneses como a muchos orientales les encanta su música y así bailar la Dabka, una danza tradicional, que exige de una buena condición física y que se practica en grupo, dibujando un semicírculo en el piso. Y si todas estas tradiciones fueran poco podemos concluir que “Buscando la Noche de Paz en Líbano..”, la encontraremos también en sus cuevas, donde con garbanzos, lentejas, avena y trigo se monta y decora un Nacimiento con la inscripción en árabe “Eid Milad Majid” que significa la “Fiesta de nacimiento gloriosa…!”

 

P.S. https://urdaspain.org/como-se-celebra-la-navidad-en-libano/ https://revistadiafanis.com.ar/2021/12/costumbres-navidenas-en-el-libano/

https://www.publico.es/internacional/libano-navidad-beirut-ciudad-plena-reconstruccion-18-confesiones-religiosas-distintas.ht

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Andrea  König Fleischer

Nació en Alemania y estudio la licenciatura en Filología Inglesa y Española y Economía en la Universidad de Giessen Alemania y  University of Edinburgh, Escocia. Posteriormente realizó sus estudios de Maestría en Lenguas Modernas y Ciencias Económicas en la misma  alma mater en  Alemania, e incluso en la Universidad Autónoma de Baja California Sur,  México.

Se ha desempeñado como docente desde 1986 hasta la fecha en el  nivel de Licenciatura y Maestría en las áreas de: economía, ciencias políticas, administración, comercio exterior, derecho internacional y turismo internacional en la Universidad Autónoma de B.C.S., UNIPAZ y en la Universidad Católica. Así como también ha trabajado como intérprete y traductora para diversas instituciones y organismos como el Instituto Berlitz, la World Wildlife Foundation y  SEPESCA.

Además ha participado en cursos y seminarios sobre economía internacional y globalización, comercio exterior y cultura emprendedora habilidades docentes, neuropsicología y superación personal, impartiendo conferencias y organizando talleres sobre métodos y proyectos de investigación, estudios en el extranjero, de la mujer y dinámicas grupales.

Cuenta con varias publicaciones de su especialidad  sobre diversos temas de economía, cultura  y educación.

Durante más que 12 años ocupó el cargo de Directora  de la Licenciatura en Comercio Exterior y Aduanas y como Coordinadora del proceso de titulación en la Universidad Católica. También ocupó el cargo de  Coordinadora del Posgrado en dicha institución durante más que 5 años, dirigiendo más que 90 proyectos profesionales, participando en más que 80 exámenes profesionales y organizando  6 cursos y 10  diplomados de titulación.

Asimismo está colaborando con el Centro Cultural Clavijero como traductora desde el 2010 y está apoyando al corporativo Se habla la Paz en la coordinación educativa desde enero 2014.

P.S. Indudablemente le gusta viajar, conocer nuevas  culturas y costumbres, así como también el buen cine, las buenas rolas, y especialmente leer, disfruta de  casi todos los deportes (menos el box) y emprender proyectos.

 

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