Cultura empresarial: PASOS AL CAMBIO

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Nunca ha sido fácil cambiar. Para toda persona resulta difícil realizar cambios en su vida, en su forma de actuar o en su aspecto físico. Todo cambio, ya sea repentino o súbito, puede crear más problemas que los que resuelve, lo mismo en lo económico, en lo social o en la propia salud del ser humano. Tan sólo imaginémonos el deseo de una persona por bajar de peso y el anhelo de verse en el espejo, transformado de la noche a la mañana en una silueta esbelta. Este deseo de cambio puede tener efectos benéficos, pero también conlleva riesgos. Igual sucede con una organización pública, donde los procesos de cambio requieren tiempo para que verdaderamente lleven al alcance de la calidad y los objetivos planteados.

            En estos días es común escuchar sobre cambios en los productos que consumimos, en los servicios que utilizamos, en los procesos que seguimos y de manera muy especial atestiguamos el manejo de la palabra cambio en los procesos políticos que se generan en nuestras ciudades, en nuestras organizaciones y en nuestro país. Abusamos del lenguaje y muchas veces también del discurso al plantear el cambio como algo que puede hipotéticamente realizarse en procesos rápidos y certeros. El cambio en las organizaciones, además de enfocarse hacia procesos, estructuras y actitudes también debe visualizarse como un proceso cultural entre las personas que integran a la institución.

            Tanto el emisor como el receptor de los discursos centrados en el cambio evitan inconscientemente el manejo de la duración que estos procesos implican, lo que viene a fortalecer la idea y también la expectativa de que los cambios planteados pueden hacerse evidentes en el corto plazo. Como en la mayoría de los casos el cambio no llega de manera repentina, sólo por los deseos de quien lo declara, el resultado es que se genera frustración, desanimo y desaliento. Todo eso contribuye a hacer cada vez más lenta la llegada del cambio esperado.

            En el caso de una organización es importante establecer dentro de la estrategia planteada para un cambio organizacional tres componentes complementarias, pero de ejercicio independiente, que pueden ayudar, si no a hacer más rápido el cambio, por lo menos a eliminar elementos retardadores en este proceso, como pueden ser los rumores, las protestas, las demandas políticas y los movimientos desestabilizadores promovidos por grupos de interés particular. 

La primer  componente de esta estrategia tiene que ver con el proceso  que busca eficientar los resultados de los productos organizacionales dentro del estado actual que guarda la institución, utilizando para ello los elementos administrativos más conocidos, como son la planeación estratégica, el fortalecimiento de la estructura, la administración de los recursos humanos, la administración participativa, la supervisión y el liderazgo. Es decir,  la primera parte o modelo de la estrategia es alcanzar la eficiencia —dentro de lo posible—  con el modelo organizacional vigente.

 

La segunda componente  de la estrategia contempla  el manejo de los procesos propios  de la innovación y el cambio; es decir, un conjunto de pasos que de forma independiente van generando el cambio organizacional y paulatinamente acercándolo al modelo vigente.

La tercer componente dentro de la estrategia para el cambio organizacional  es la que tiene que ver con las actividades, actitudes y disposiciones que se desarrollan en el lado informal u oculto de la organización; esto es, todo aquello de lo que no se habla ni se reconoce que ocurre tras bambalinas, pero que impide que las acciones se hagan con eficiencia y algunas veces incluso que se lleven a cabo. Tomar en cuenta como un factor dentro de este proceso el lado informal u oculto nos asegura que los procesos señalados en las primeras dos componentes no se detengan, parando con ello todo proceso de innovación y cambio en la institución. 

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Jorge Alberto Vale Sánchez

M. en C. Jorge Alberto Vale Sanchez.

Jorge Alberto Vale Sánchez es matemático de profesión, graduado de la Escuela de Altos Estudios de la Universidad de Sonora y posgraduado en matemáticas aplicadas con especialidad en tomas de decisiones y optimización por la San Diego State University, en California, Estados Unidos. 
Ha sido catedrático en el área de matemáticas, de estadística y de computación y lógica; en diferentes instituciones de educación superior principalmente en la Universidad Autónoma de Baja California Sur; en donde también ocupó diferentes puestos académico-administrativos como jefe de departamento, responsable del posgrado en sistemas computacionales, Secretario General y Rector en dos ocasiones de la Universidad Autónoma de Baja California Sur, UABCS.

Ha ocupado también puestos directivos como Subdelegado de Prestaciones Económicas en el ISSSTE-BCS y también de Secretario de Promoción y Desarrollo Económico del Gobierno del Estado de BCS.

Cuenta con varios diplomados en administración, calidad total, telecomunicaciones y cambio organizacional y liderazgo, todos estos por la Universidad Estatal de San Diego en California.

Ha participado como autor y coautor en diversos libros y publicaciones. Ha impartido múltiples conferencias y por varios años escribió la columna "Desarrollo de las Organizaciones Públicas", de forma semanal en el periódico  "El Sol de México", y sus  59 periódicos filiales en todo el pais de la organización editorial mexicana OEM.

Actualmente es director general  de la organización "Medios y Soluciones Estratégicas para la Empresa", dedicada a la investigación y consultoría empresarial, al análisis estadístico y matemático en sondeos, estudios de opinión y de mercado,  simulación y optimización por medios matemáticos, estadísticos electrónicos de proyectos empresariales y ecosistémicos, trabajo de intermediación para el financiamiento empresarial. Elaboración y evaluación de proyectos de inversión. Desarrollo de estrategias de mercadeo para negocios electrónicos (e-business) y redes sociales.

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