Y seguimos pidiendo la palabra: ACTOS

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Entre el escándalo de la matraca urbana,

que perfora con elegancia sutil

los tímpanos más ensordecidos,

logro percatarme que una ligera brisa,

agónica, de llantos infantiles recubre el ritmo citadino.

Hurgo, como si fueran los folders de un archivero infinito,

los espacios y las caras interrogantes que me rodean.

Son los faros que como ojos de automóviles

en el brote esquizofrénico;

gritan lamentos

rasgando mi alma.

Si me tocas es probable que muera.

Si me miras me perforo.

Si avivas tus olores saboreo con morbo.

Pero si cantas miseria,

enloquezco en locura.

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