Crisol Internacional: “Arrecife del cielo, tesoro arqueológico… Nan Madol”

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Al reflexionar sobre las antiguas civilizaciones nos pueden llegar muchas imágenes a la mente: llenas de color y de dolor, tradiciones, sacrificios, rituales y también de espiritualidad, como las de la India, Mesopotamia y Egipto y también de los mayas, aztecas y de los incas en el continente americano. Así mismo, siempre pueden surgir preguntas sobre la vida y sobrevivencia en aquellos tiempos remotos y también sobre el florecimiento de una cultura y el ascenso de otras, sus lazos, luchas y alianzas para progresar y desarrollarse. Así, desde el punto de vista histórico como también del antropológico resulta relevante y desafiante el conocimiento de las antiguas civilizaciones y particularmente el legado que ellas nos dejaron; existiendo unas zonas más estudiadas que otras como por ejemplo las pirámides en México, las ruinas en Medio Oriente, los templos de la India, las formaciones rocosas en Capadocia y hasta la magnificentes estructuras de la Acrópolis y del Coliseo.

Afortunadamente aún quedan muchas estructuras intactas, otras ocultas y algunas menos conocidas como lo es por ejemplo el caso de Nan Madol, un auténtico tesoro arqueológico que en la actualidad forma parte de los cuatro Estados Federados del Archipiélago de Micronesia y que pertenece a la Isla de Pohnpei. Se trata de construcciones realmente gigantescas de bloques de basalto erigidos sobre arrecifes de coral esparcidos sobre más de 92 islotes artificiales de coral y piedra pero conectados entre sí por medio de canales, evocando una imagen espectacular como si fuera la “Venecia del Pacífico”. Para algunos viajeros esto ha sido como la “octava maravilla del mundo” y hoy en día forma parte de la lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO, reconocimiento y distinción que se otorgó a Nan Madol en 2016 al reconocerla como una “obra maestra de importancia mundial del genio creativo”.

Aunque al respecto según las fuentes documentales de toponimia Nan Madol significa en el idioma micronesio “espacio entre medias”, siendo su nombre original Soun Nan-leng o “arrecife del cielo” y los científicos que la estudiaron creen que estos poblados, que se podrían considerar en su conjunto como una ciudad, pudo haber estado habitada entre los Siglos I y IID.C.; sin embargo, sus construcciones megalíticas con magníficas ruinas se pueden visitar en la actualidad, mismas que no empezaron a construirse hasta el Siglo XII, período caracterizado por un gran auge de las culturas del Pacífico. La identidad de sus constructores aún sigue siendo un misterio, ya que no se han encontrado elementos artísticos o huellas pictóricas distintivas de alguna de las antiguas civilizaciones de esa vasta zona que abarca aproximadamente 75 hectáreas y el peso medio de las construcciones gigantes se estima entre cinco y cincuenta toneladas. Lo realmente asombroso de las edificaciones son sus muros de hasta 15 metros de altura, considerando que en aquellos tiempos no existían grúas o poleas que podían haber movido las partes de las construcciones sumamente pesadas de cientos de toneladas…

Una vez más nos podemos maravillar ante los enigmas que aún encierra nuestro mundo, tratando de conectar el pasado con el presente…o bien como se afirma hoy en las noticias el interés por no decir la nostalgia por el pasado que se fundamenta en que:”La percepción del mundo y sobre todo, del pasado revela cómo las nuevas generaciones, atrapadas en una red interminable de “follows”, “retuits” y “likes”, buscan en la nostalgia un terreno firme para construir su presente y su futuro…” En esta encrucijada real no pueden faltar las leyendas y cuentos que despiertan nuestra curiosidad, trasmitiendo fantasía y chispas a la vida cotidiana…

Así se cuenta la historia de “unos brujos gemelos llamados Olisipha y Olosopa que habían llegando desde un lugar mítico llamado Katau Occidental buscando un sitio para construir un altar desde el cual adorar a Nahnisohn Sahpw, su dios de la agricultura y para construir ese altar llevaron a cabo un ritual mágico, con la ayuda de un dragón volador, mediante el cual lograron que las grandes rocas de basalto se levantaran…” La leyenda continua narrando que “A la muerte de Olisihpa, su hermano Olosohpa se convirtió en el primer gobernante de la dinastía Saudeleur, traducido también como “Período del Señor de Deleur” y se casó con una mujer local cuyo linaje dio origen a varias generaciones de gobernantes que hicieron de Nan Madol el centro político, religioso y la capital de su dinastía. Se cuenta también que posterior al gobierno de Saudeleur llegó un guerreo llamado Isokelekel, procedente de la vecina Isla de Kosrae, creando un cacicazgo tribal que recibió el nombre de Nahnmwarki que ha perdurado prácticamente hasta nuestros días, luchando por su sobrevivencia en esta zona tan lejana con carencias de agua y alimentos, causando el abandono paulatino y las migraciones posteriores de sus menos de mil habitantes a otras islas…

Hoy, Nan Madol está dominada por una vegetación exuberante incluyendo grandes manglares en sus orillas y sus ruinas representan la imagen misteriosa de una ciudad perdida y prohibida para los nativos, ya que aún persiste la superstición de que “la muerte acecha a todo aquel que permanezca allí cuando el Sol se ponga…” Efectivamente, la UNESCO, además de otorgarle la categoría de Patrimonio Mundial, la ha incluido en la lista de “patrimonio en peligro” a causa del enlodamiento y azolve de sus vías navegables, por lo que tal vez en un futuro la podría desaparecer. Como sea esta historia algo mágica y algo negra sobre el origen de las antiguas civilizaciones y construcciones de Nan Madol sigue siendo enigmática y desafiante hasta para los científicos quienes mediante el buceo al llegar al fondo marino han reportado con asombro “la presencia de calles, avenidas y cementerios bajo las aguas”, entonces la Nan Madol que se alza sobre la superficie y que ahora es un parque arqueológico de más de dieciocho kilómetros cuadrados, será entonces tan solo la punta del iceberg de la que antaño fue una ciudad mucho más grande y tal vez incluso mucho más poderosa de lo que nuestra imaginación pueda rescatar como un “Arrecife del cielo, tesoro arqueológico…Nan Madol”

 

 

 

P.S.: https://www.travesiasdigital.com/destinos/los-10-sitios-arqueologicos-mas-impresionantes-del-mundo/ https://historia.nationalgeographic.com.es/a/nan-madol-civilizacion-perdida-micronesia_17245 Ramos, Javier «Nan Madol, la enigmática ciudad de basalto». Archivado desde el original el 30 de mayo de 2016, https://www.abc.es/viajar/noticias/abci-misteriosa-ciudad-escondida-oceano-pacifico-201808240048_noticia.html

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Andrea  König Fleischer

Nació en Alemania y estudio la licenciatura en Filología Inglesa y Española y Economía en la Universidad de Giessen Alemania y  University of Edinburgh, Escocia. Posteriormente realizó sus estudios de Maestría en Lenguas Modernas y Ciencias Económicas en la misma  alma mater en  Alemania, e incluso en la Universidad Autónoma de Baja California Sur,  México.

Se ha desempeñado como docente desde 1986 hasta la fecha en el  nivel de Licenciatura y Maestría en las áreas de: economía, ciencias políticas, administración, comercio exterior, derecho internacional y turismo internacional en la Universidad Autónoma de B.C.S., UNIPAZ y en la Universidad Católica. Así como también ha trabajado como intérprete y traductora para diversas instituciones y organismos como el Instituto Berlitz, la World Wildlife Foundation y  SEPESCA.

Además ha participado en cursos y seminarios sobre economía internacional y globalización, comercio exterior y cultura emprendedora habilidades docentes, neuropsicología y superación personal, impartiendo conferencias y organizando talleres sobre métodos y proyectos de investigación, estudios en el extranjero, de la mujer y dinámicas grupales.

Cuenta con varias publicaciones de su especialidad  sobre diversos temas de economía, cultura  y educación.

Durante más que 12 años ocupó el cargo de Directora  de la Licenciatura en Comercio Exterior y Aduanas y como Coordinadora del proceso de titulación en la Universidad Católica. También ocupó el cargo de  Coordinadora del Posgrado en dicha institución durante más que 5 años, dirigiendo más que 90 proyectos profesionales, participando en más que 80 exámenes profesionales y organizando  6 cursos y 10  diplomados de titulación.

Asimismo está colaborando con el Centro Cultural Clavijero como traductora desde el 2010 y está apoyando al corporativo Se habla la Paz en la coordinación educativa desde enero 2014.

P.S. Indudablemente le gusta viajar, conocer nuevas  culturas y costumbres, así como también el buen cine, las buenas rolas, y especialmente leer, disfruta de  casi todos los deportes (menos el box) y emprender proyectos.

 

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