De las promesas a las metas

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Las intenciones y los objetivos no son lo mismo, tampoco las promesas y las metas. Es algo que comúnmente se confunde, luego nos damos cuenta hasta que en el mejor de los casos estamos igual que ayer. Así pasa en las empresas públicas y privadas cuando no hay metas y objetivos claros. Hay directivos que no tienen claridad en lo personal y menos en lo organizacional.

A las personas se nos complica trabajar con base en objetivos y metas. Creemos que no es necesario. Recuerdo que durante un curso sobre enseñanza universitaria, me tocó moderar una mesa de trabajo; propuse acordar cómo abordaríamos los temas y las reglas básicas. Al paso de unos 10 minutos, una persona, me dijo en tono de reclamo: —Por qué no dejamos de perder tiempo y empezamos, las otras mesas ¡Ya iniciaron! —, a lo que con tono amable le respondí —Iniciamos hace 10 minutos—. Nuestro equipo, fue el primero en terminar.

Tanto a los directivos empresariales como políticos les cuesta superar lo urgente, a menudo, la planeación es considerada una pérdida de tiempo. Creen que una meta es su deseo de un ascenso. Triste pero cierto.

Los objetivos están compuestos por metas. Ellos pueden iniciar primero con una intensión y luego una promesa o viceversa. El problema radica en la dificultad de plantearlos con claridad, en ello hay una realidad que debemos aceptar: Si no sabemos lo que queremos, entonces cualquier sitio es igual.

Querer más ingresos es una simple intensión y reducir gastos una vana promesa, si no planteamos un camino y los pasos que daremos para lograrlo. Para ello, se necesita convicción, mucha, por una simple razón, nuestros propósitos deben tener empatía con el sistemas de valores que hemos interiorizado.

Así que es momento de planear, de hecho, eso, según la ley, deberían estar haciendo los gobernantes. Ojalá, porque, en ocasiones, los planes de desarrollo resultan sólo intensiones bajo la técnica del copy and paste. Sólo hay que ser auto reflexivo, para fijar objetivos y metas auténticas

A las promesas las olvida hasta el tiempo y de intensiones está plagado el viento. Pongamos metas a nuestros días y exijamos que las autoridades se ocupen de lo importante.

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Vladimir Torres Navarro

Licenciado en Ciencias Políticas y Administración Pública por la Universidad Autónoma de Baja California Sur (UABCS). Cursó un diplomado en Formulación y Evaluación de Políticas Públicas (UABCS) y otro en Evaluación de Políticas Públicas Municipales (UAM, Xochimilco). Realizó estudios de maestría en Administración Pública en la Universidad Internacional de La Paz.

Ha ocupado distintos cargos en la administración pública estatal y municipal: Director de Instituto Sudcaliforniano de la Juventud, Director de Adquisiciones y Servicios Generales, Director de Mejora Regulatoria e Innovación Gubernamental así como Director de Comunicación Social y Relaciones Públicas, entre otros.

Nacido en La Paz en 1979, escribió su primer discurso político a los 17 años y obtuvo su primer cargo directivo a los 23. En el 2006, fue miembro de la delegación mexicana enviada a Corea del Sur con motivo del intercambio cultural contemplado dentro de las negociaciones para los tratados comerciales con ese país.

Ha asesorado a empresas y personalidades del ámbito público. Tiene experiencia en marketing y comunicación política. Actualmente, es profesor universitario en materias ligadas a la gerencia pública y privada.

 

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