Tal vez un himno XIV

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Aunque disfruto este jardín de brazos extendidos y manos repletas de nubes,

en la ventana se estrella la caricia, abismada por su transparencia. Para esta

despedida, la lluvia no existe; sólo un cementerio de gotas cambiando de cielo,

trampas del aire que nos sacia y nos ahoga. Ya no puedo tocarte ni tocarme.

Aunque alguna vez fuiste mis dedos, ahora pierdo la batalla solo, en la

desollada trinchera de mi cigarro encendido. Sí, mi palabra se sigue tropezando

con el viento (yo no dije que el amor fuera un ala). El ave imposible, sin

embargo, vuela de algún modo, se queda corto el cielo ante sus ojos. Y yo, con

las nubes amarradas pero andando, me vuelvo cada vez más esto que no

tengo para darte o compartir contigo: una hija llamada Lucía, silencio repleto,

ciego, desbordado.

 

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Rubén Manuel Rivera Calderón

Lic. en Letras Hispánicas por la UAM-I y Medalla al Mérito Académico (1997). Obtuvo en tres ocasiones el Premio Peninsular de Poesía “José Alán Gorosave” (1988, 1997 y 1998); recibió el Premio Estatal de Poesía Joven “La Paz 1992”; ganó los Juegos Florales “Margarito Sández Villarino, San José, 2000”, y en mayo de 2004, el Premio Estatal de Poesía “Ciudad de La Paz”. Publicó Torera de las aguas (UABCS-SEP, 1996), Marina. Viaje por un cuerpo en ocho cantos (UABCS, Praxis y Cuarto Creciente, 2004), La Casa de Cortés (ISC, 2004), Poemas sueltos (El celta miserable, 2009) y Tal vez un Himno (ISC/CONACULTA, 2010). 

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