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Crisol Internacional: “Cuando un checo encuentra su musa, Moldavia”

Escrito por Andrea König Fleischer en Viernes, 10 Marzo 2017. Publicado en Crisol Internacional, Cultura, Política, Sociedad

Seguramente puede resultar bastante arriesgado escribir sobre el efecto general de la  música y más aun específicamente sobre el de la música clásica. Esto es particularmente desafiante cuando aún se escucha el eco de las bandas y sonidos de tamboras y metales que nos dejó el reciente Carnaval paceño y sabiendo sobretodo, que los gustos siempre difieren mucho e incluso para algunos, “lo clásico” está ya “pasado de moda” y  porque otros dicen que además se requiere de un oído muy fino para poder percibir y disfrutar  de su  encanto y mágico misterio. Sin embargo, poder seguir en pleno siglo XXI a los grandes maestros compositores como: Beethoven, Mozart, Tchaikovski,  Vivaldi,  Wagner, Brahms o Chopin, parece realmente maravilloso y más aún en tiempos de sobre estimulación auditiva; es decir, de muchos otros sonidos,  ruidos y estímulos externos artificiales. Hoy ya está comprobado científicamente que escuchar música clásica puede ayudar a reducir el estrés, la ansiedad y probablemente algunos dolores y también beneficiar nuestra concentración y nuestro rendimiento. Hay incluso aquellos que aseveran que esa música “nos puede llenar el corazón de alegría”; tan es así, que se habla “del efecto Mozart” y de la musicoterapia que puede generar mejoras en el razonamiento espacio-temporal y  en la memoria a corto plazo. Como sea e invariablemente de las condiciones y circunstancias de nuestra vida, acompañarse de buena música siempre puede cambiar el humor y contribuir mucho a nuestro  bienestar y relajamiento personal

Irónicamente y muy parecido a otras artes como la pintura y la literatura, hay obras maestras que se crearon tras el sufrimiento de desgracias personales, tal fue el caso del compositor checo Bedřich Smetana quien después de haber quedado sordo, compuso la gran obra “El Moldava”. La pieza, como un poema sinfónico está dedicada a aquel río histórico que divide una región de gran tradición histórica de la antigua Checoslovaquia,  expresando  a su vez  un espíritu nacional a través de la fuerza de uno de los ríos más salvajes y largos  de Europa que  curiosamente lleva  el nombre de un pequeño país  con la fuerza y cualidades de toda gran nación: Moldavia. La República de Moldavia está situada al este de Europa, entre Ucrania y Rumania, fue una  Ex República Social Socialista y desde hace ya más de 25 años está  independiente. Moldavia vivió muchos conflictos políticos, separaciones y nuevos comienzos tras las invasiones  bélicas y en la actualidad busca en medio del ajedrez político existente entre Este-Oeste, la neutralidad política, la estabilidad económica y su adhesión a la Unión Europea, meta común de muchas de las Ex Repúblicas Soviéticas tras la Guerra Fría. Los contados viajeros de esta pequeña República situada en el Este de Europa aseveran que al emprender las caminatas por sus campos, bosques y valles, a lo largo de las orillas de los ríos  Dnister y del Pruth es totalmente diferente a cualquier parte del mundo, casi como escuchar  aquella melodía de clarines, harpas y flautas que nos recuerdan a eternas fuentes brotantes y escurridizos chorros de agua, que ofrecen una alabanza a la naturaleza, a las costumbres y tradiciones tan características de la región y al inquebrantable espíritu humano. Cuando el compositor Smetana encontró su musa en las aguas salvajes del río Moldava, había pasado por muchos altibajos en su vida personal y profesional para finalmente encontrar su inspiración en la naturaleza, como muchos otros artistas, que expresando desde el alma sus sentimientos, recuerdos y sueños logran inmortalizarlos como un himno secreto  y eterno a  esa  región.

Como el agua caudalosa del río, la cultura igualmente se mueve con energía y se va desplegando entre los habitantes y Moldavia no es la excepción de ello. A pesar de una historia  marcada por  invasiones de los otomanes, turcos y rusos, la reducida extensión territorial del país de apenas 33, 840  km ², limitada además sin tener acceso al mar y  muchos recursos naturales, posee en contraste  la  amabilidad y hospitalidad de su gente que es grande y sorprendente. Ellos están orgullosos de sus tradiciones y de sus costumbres, de su vitivinicultura que ya tenía fama durante la época de los grandes zares rusos y especialmente de su buen cognac. El mejor tiempo del año  para visitar a Moldavia es muy probablemente entre verano y otoño, cuando el sol consiente al visitante y las cosechan se aproximan. La cocina de Moldavia se parece en sus platillos a la de Rumania y cuenta con excelentes cortes de carne y especialidades de ternera, salchichas, casi siempre acompañados por frescos vegetales y queso feta que reconfortan al viajero.

En fin, Moldavia representa definitivamente un “retiro espiritual especial” para los aventureros, lejos de las grandes urbes cosmopolitas, los destinos turísticos concurridos y famosos, las playas tupidas de bañistas. En contraste, sus campos y senderos rurales son tranquilos, alejados del gran bullicio y del consumismo moderno y ofrecen una excelente oportunidad de introspección y encuentro con la naturaleza, con la historia y sin duda permite vivir momentos  muy espirituales en sus santificados monasterios centenarios. Quizás un viaje de ese tipo puede ayudar a recobrar una paz interior, un equilibrio emocional y la profunda reflexión sobre  “lo que se tiene en casa y lo que se quiere” para valorar más la vida, a nuestras raíces y tradiciones y también “encontrar como  un checo, una musa” en la propia naturaleza…

 

P.S.: http://omicrono.elespanol.com/2012/09/9-efectos-que-la-musica-clasica-produce-sobre-nuestro-cerebro/

 La obra: https://www.youtube.com/watch?v=gTKsHwqaIr4&list=RDgTKsHwqaIr4#t=8

http://eltamiz.com/elcedazo/2011/05/02/historia-de-un-ignorante-ma-non-troppo%E2%80%A6-mi-patria-de-bedrich-smetana/

https://www.welt.de/reise/nah/article115440162/Eine-Reise-entlang-der-Moldau-Boehmens-Lebensader.html

https://www.lonelyplanet.com/moldova#experiences

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