
Crisol Internacional: “El beso del Nilo: Oasis fluvial, Isla Tuti"
No cabe la menor duda de que la madre naturaleza es tan sabia como sorprendente. Por esta misma razón, guarda muchos tesoros aún no explorados y poco conocidos que representan un verdadero regalo para la humanidad. Histórica y poéticamente, el espectáculo de la confluencia de los ríos ha sido trascendente y, además, refleja un gran simbolismo. Es innegable que la unión de dos ríos ha favorecido el desarrollo de grandes civilizaciones y centros urbanos, gracias a la riqueza en recursos y a la facilidad que ofrece para los sistemas de transporte. Ejemplos notables son grandes ciudades como Manaos en Brasil y Pittsburgh en los Estados Unidos, que, gracias a una confluencia de ríos, han podido desarrollarse y progresar.
Asimismo, históricamente, la confluencia de ríos ha marcado fronteras, territorios, ciudades y países; ejemplos de ello son el río Bravo y el río Conchos entre México y los Estados Unidos, así como la triple frontera entre Argentina, Brasil y Paraguay, delimitada por los ríos Iguazú y Paraná, o el río Amazonas, que en un tramo establece la frontera entre Colombia y Perú.
No podría faltar la interpretación poética de este fenómeno como una metáfora para expresar la comunión, la transformación y el destino. Justamente, esta última alegoría podría simbolizar el encuentro de dos seres, historias o ideas que provienen de distintos lugares, contextos y trasfondos, uniendo su temperamento y energía para convertirse en una sola corriente más profunda, más caudalosa y más fuerte. Como el vaivén de la vida, en este encuentro hay emociones, experiencias y un torrente perpetuo, «donde cada río representa una etapa o vivencia que desemboca en el curso principal de la existencia».
Ahora bien, en un lugar poco conocido al norte de África, se halla la Isla Tuti, donde confluyen el Nilo Azul y el Nilo Blanco, y que, además, representa un oasis histórico y el asentamiento más antiguo de la ciudad de Jartum, habitada por el pueblo Tuti, descendientes de los Mahas, cuyos orígenes se remontan al siglo XV. El Nilo Azul es uno de los principales afluentes del río Nilo, ya que aporta el 80% del caudal de agua y la mayor parte de los nutrientes. Se extiende aproximadamente por 1450 km desde su nacimiento en Etiopía hasta su punto de confluencia en Jartum, la capital de Sudán. El Nilo Azul se caracteriza por el color azul intenso de sus aguas, que contrasta con el Nilo Blanco, de color blanquecino debido a los sedimentos y arcillas en suspensión que transporta en su largo recorrido hacia el norte, partiendo desde el Lago Victoria, transitando por unos paisajes más increíbles del continente africano y dando vida y sustento a millones de habitantes en esta parte del mundo.
La isla abarca un espacio de apenas 8 km² y, sorprendentemente, forma una media luna de sedimentación. Basa su desarrollo en la pesca y la agricultura a un ritmo pausado, conservando su estilo de vida tradicional como un auténtico remanso de paz enmarcado por paisajes exuberantes y un vasto patrimonio cultural que, en años recientes, ha estado amenazado por los riesgos que implica el cambio climático. Durante las últimas décadas, el ciclo de inundaciones provocadas por el Nilo se ha visto alterado, afectando con graves crecidas a esta pequeña isla oasis. Además y según los climatólogos, «las escasas precipitaciones y la alta tasa de evaporación han dado lugar a la desertificación y a sequías severas, amenazando la agricultura y los medios de subsistencia». Al mismo tiempo, el aumento de las temperaturas afecta a la fauna del río Nilo, obligando a los pescadores a trasladarse río abajo, lo que incrementa sus gastos de operación.
Es evidente que la Isla Tuti, debido a su ubicación, siempre ha estado expuesta y propensa a inundaciones. No obstante, según los estudios ambientales más recientes, estas se han intensificado a causa del cambio climático y de los proyectos urbanísticos previstos en las zonas altas. Consciente de esta problemática, la propia comunidad isleña empezó a crear hace más de ochenta años, en 1940, un sistema de prevención y gestión de inundaciones llamado al-Taya. Este sistema preventivo comprende la construcción de terraplenes y estaciones de vigilancia alrededor de la isla, que permiten observar el nivel del agua. Posee un mecanismo de alertas a través de tambores —rudimentario para algunos, pero muy funcional para la comunidad—, aunque en la actualidad ya disponen de teléfonos móviles para agilizar las comunicaciones y alertas.
Con el paso del tiempo, la forma de comunicarse ha mejorado, y así surgió el proyecto HEART (Acción para el Empoderamiento del Patrimonio ante el Riesgo en Tuti), que se puso en marcha «para preservar el conocimiento del sistema Taya, amenazado por el desplazamiento; su objetivo es salvaguardar y transmitir este patrimonio para fortalecer la resiliencia de Tuti frente al conflicto y las inundaciones». Lo relevante y, a la vez, novedoso de este proyecto es la inclusión de conocimientos tradicionales y la participación de los residentes de la Isla Tuti. Mediante reuniones en línea y coordinación individual a través de WhatsApp, el equipo logró reunir a representantes de la comunidad para intercambiar ideas y fomentar un diálogo abierto y un entorno colaborativo que permite, además, la transferencia de conocimientos intergeneracionales e intersectoriales en la Escuela Al-Taya... En fin, “El beso del Nilo... en el oasis de la Isla Tuti”, representa vida, unión, riesgos y peligro; o, como bien expresa la sabiduría popular africana: «Comprende que el destino es como las aguas del Nilo...».
P.S.: https://www.iccrom.org/projects/tuti-island-sudan
https://www.wisdomlib.org/concept/confluence-of-rivers








