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Crisol Internacional: “P… de Paciencia"

Escrito por Andrea König Fleischer en Viernes, 17 Abril 2026. Publicado en Artículos de opinión en BCS, Andrea König Fleischer, Conoces a Nuestros Colaboradores, Crisol Internacional

 

Cuántas veces no hemos escuchado la petición Ten paciencia… a veces literalmente hasta que se nos acaba. La mayoría de nosotros crecimos con estas palabras y en la mayoría de los casos no quedaba otra más que hacerle caso a la respuesta y… esperar que sucediera lo que queríamos. Con los años seguimos aprendiendo a coexistir con esta virtud que se llama PACIENCIA y torearla para nivelar nuestros estados emocionales.

Sin embargo, cabe la reflexión para preguntarnos del significado original  de ella y consultando a las fuentes correspondientes hallamos lo siguiente, según la RAE se trata de » la capacidad de padecer o soportar algo sin alterarse, también se describe como la capacidad para hacer cosas pesadas o minuciosas…«, así como la facultad de saber esperar cuando se desea mucho; como sinónimos aparecen temple, aguante, tolerancia y también estoicismo, tranquilidad y calma; qué vaya, cualidades humanas que cada vez tambalean más en este mundo moderno y agitado en el que estudios recientes revelan que:»solamente el 5% de la población mundial posee esta valiosa capacidad…«

Resulta que el significado de la paciencia puede variar, dependiendo de las situaciones o circunstancias y no cabe la menor duda que es un valor fundamental para una convivencia humana más armónica y nuestra propia existencia para hacernos  la vida más amena…

Ahora bien, ¿ qué dice la psicología acerca de ese  tena..? Según las fuentes consultadas «La paciencia es la capacidad de mantenerse sereno y tolerante ante la espera, las dificultades o la provocación. Implica tener la habilidad de manejar la frustración y el estrés de manera tranquila »; lo cual nos  ayuda a  tomar decisiones más acertadas y mantener relaciones saludables y estables Además se afirma que »La paciencia no se limita a soportar situaciones difíciles, sino que también abarca la disposición a escuchar y comprender a los demás sin prisas ni juicios «. No obstante, cuando nos enfrentamos a situaciones difíciles podemos sentir que se nos rebasa el umbral de nuestra tolerancia, que nuestra calma y tranquilad está perturbada y nuestro equilibrio emocional se encuentra en peligro…

Sin embargo, la paciencia puede convertirse en una buena consejera para no decir acompañante en nuestro paso por la Tierra, porque tiene muchas ventajas de los  que no sólo se benefician todos aquellos que se encuentran a nuestro alrededor, sino también  tiene un efecto muy positivo sobre nosotros mismos, al reducir nuestro posible estrés emocional, estados de ansiedad, angustia e incluso miedo al no propiciar una mente tranquila y serena. Cuando practicamos “la P… de Paciencia”, tenemos la oportunidad para mejorar nuestras relaciones personales y también las profesionales, ya que al escuchar opiniones y argumentos con más tranquilidad, SIN tanta carga emocional nos vuelve más ecuánimes y objetivos, fortaleciendo el respeto mutuo.

Estas conductas nos hacen más receptivos, propositivos y así evitamos enredarnos en decisiones precipitadas que podríamos lamentar en un futuro. Bien decía el filósofo Séneca hace siglos que « La razón no puede dar remedio, muchas veces se lo dio la paciencia», es decir no siempre entendemos de inmediato ciertas situaciones y circunstancias hasta que meditemos con calma y tranquilidad sobre ellas…

Ejercer paciencia nos ayuda a construir resiliencia y así enfrentar situaciones difíciles con mayor ecuanimidad, además de desarrollar un sentido de propósito y satisfacción personal en general. En teoría el tema se escucha bien, PERO en  la práctica nos puede costar no perder los estribos, el control emocional y que nos están desquiciando a un grado que nuestra paciencia se está acabando. Situaciones concretas se nos pueden presentar durante una discusión necia y poco productiva, durante la gestión de trámites engorrosos, por no decir latosos  acompañados con una burocracia interminable y ante preguntas repetitivas que se parecen a los famosos discos rayados y que YA NO quisiéramos volver a contestar. Sin embargo, y generalmente sin aviso previo, nos toca vivir este tipo de escenarios y debemos estar preparados con un buen caparazón de paciencia.

Sí es posible germinar y cultivar la paciencia a través de pequeños cambios en nuestra actitud, nuestra disposición de interactuar con los demás y principalmente con nosotros mismos. NO se aprende y perfecciona  esta virtud de la noche a la mañana, sino con disposición de escuchar, de hacer fila y sobre todo de RESPIRAR ante cualquier eventualidad. Siempre podemos reiniciar con cosas pequeñas, detalles y muchas veces se puede simplemente darse una pausa ANTES de contestar impulsivamente, practicar con empatía, »ponerse en los zapatos de los demás, convertir la paciencia en un hábito puede ser parte del secreto para nuestra paz mental y también la de los demás…

En este mismo contexto cabe recordar el viejo refrán de predicar con el ejemplo antes de exigirle a los demás algo que nosotros mismos no somos capaces de dar…Actividades relajantes como la meditación, el mindfulness, el yoga y por supuesto la lectura pueden calmar nuestros estados impacientes, inquietos y al ratos ansiosos o como bien resalta un refrán anónimo: La paciencia no es debilidad, es fuerza interior en estado de calma…”

 

P.S.: https://saludypersona.org/que-dice-la-psicologia-de-la-paciencia/ 

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