
Crisol Internacional: ¡Que viva el Medio Ambiente para ser uno otra vez, Oceanía!
A medida que se acerca el Día Mundial del Medio Ambiente, que se conmemora el 5 de junio, cada uno de nosotros puede y debe plantearse la siguiente pregunta: ¿qué estamos haciendo hoy y mañana por un mejor planeta Tierra?
Las respuestas pueden radicar en pequeñas acciones cotidianas, tales como: Depositar la basura en su lugar en vez de tirarla en la calle, la playa o el bosque. Apagar las luces y demás fuentes de energía que no se necesitan. NO DESPERDICIAR EL AGUA. Seguir los principios de reducir, reutilizar y reciclar. Así podemos marcar la diferencia, mostrando voluntad y apoyando activamente para que este mundo sea más sano, limpio y amigable.
La mayoría de los países se han unido a iniciativas, programas y acciones muy concretas para celebrar y honrar al medio ambiente. En la lejana Oceanía, esta fecha tiene un arraigado significado cultural y, además, de supervivencia, porque sus ecosistemas marinos y terrestres forman la base y el pilar de su identidad insular. De esta manera, la mayoría de las celebraciones en esta vasta región —conformada por más de diez mil islas— se enfocan fuertemente en la protección y conservación de los océanos, especialmente en la lucha contra la contaminación por plásticos y la restauración de la tierra.
Ahora bien, hablando de la vulnerabilidad climática: Muchos de los estados isleños de pequeña extensión territorial están expuestos a una gran fragilidad climática. Por ello, buscan la protección inmediata de sus comunidades, amenazadas constantemente por el cambio climático y los fenómenos naturales.
Existen propuestas y acciones muy concretas en la región, entre las que destacan en las Islas de Kiribati y Fiyi, donde se organizan constantes limpiezas de playas, coordinadas también con motivo del Día Mundial de los Océanos. Mientras que en Australia: se ejecuta el proyecto «Ridge-to-Reef» (de la cordillera al arrecife), en el que participan comunidades y organizaciones civiles como «Conservation Volunteers». Este proyecto integra programas educativos e involucra a la comunidad estudiantil de diversos niveles.
Estas actividades permiten monitorear el impacto humano sobre las lagunas y el ecosistema costero, implementando la educación ambiental desde temprana edad. Los alumnos participantes tienen la oportunidad de reciclar plásticos y diseñar de manera sustentable utilizando dinámicas interactivas (como comandos de Minecraft Education), lo que fomenta el desarrollo cognitivo sobre ciudades verdes, además de sembrar árboles y plantas xerófilas.
Por otro lado, en el vasto océano Pacífico, las comunidades aborígenes maoríes de Nueva Zelanda, junto con los habitantes locales, organizan ceremonias para honrar a la Tierra y exhibir la conexión del ser humano con los ecosistemas, rituales conocidos como «Taonga». Durante estos días se organizan jornadas voluntarias de plantación llamadas «Working Bees» (abejas trabajadoras), que consisten en festivales comunitarios para la reforestación, la restauración de bosques y la protección de cuencas, cuidando así el ciclo vital del agua. También se llevan a cabo talleres comunitarios para controlar plagas y proteger a las aves y plantas endémicas.
Dentro de este contexto, cabe recordar que hace casi 20 años, en 2007, Oceanía fue la cuna de uno de los movimientos globales más importantes: "La Hora del Planeta" (iniciativa de la WWF), donde se apagan las luces para reflexionar sobre el cambio climático, la cual nació justamente en Sídney. Asimismo, Australia ha designado el mes de septiembre como el Mes de la Biodiversidad, celebrando la riqueza natural de uno de los países más involucrados en mitigar los efectos del cambio climático a nivel global.
En resumen, no importa el lugar donde nos hallemos, todos podemos hacer la diferencia este próximo 5 de junio uniéndonos a acciones voluntarias locales o nacionales. Por ejemplo, en México se puede dar seguimiento a las actividades de la UNAM a través de su Museo de las Ciencias, Universum, que organiza su Semana del Medio Ambiente 2026 con talleres prácticos sobre huella hídrica, lombricomposta y reciclaje. También existe la oportunidad de conectarnos con organizaciones internacionales para informarnos, aportar ideas o desarrollar proyectos globales partiendo de nuestras propias experiencias.
Este año, el Día Mundial del Medio Ambiente se centra en el cambio climático: en las urgentes señales que nos envía la Tierra y en las señas que elegimos enviarle de regreso. La campaña mundial del PNUMA nos llama a actuar bajo el lema «#PorElClimaYa» para orientar a un mundo que ya está en movimiento, permitiendo que cada uno de nosotros se involucre de forma virtual.
La República de Azerbaiyán será la anfitriona de la conmemoración mundial, mientras una cascada de eventos, campañas y acciones creativas se desplegará en las pantallas, calles y comunidades de todos los continentes.
Así pues, ¡que viva el Medio Ambiente para ser uno otra vez en Oceanía! o en cualquier parte del mundo. Como bien expresaba la activista política y Premio Nobel de la Paz keniana, Wangari Maathai: «La solución de nuestra crisis ecológica reside en cambiar nuestros valores humanos y desarrollar un nuevo sentido de responsabilidad compartida».








