Crisol Internacional: “Tu Palabra” o “El fino arte de la comunicación eficaz”

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Cuántas veces no nos hemos preguntado si hablamos más de la cuenta, ya que a veces decimos palabras que fluyen como el agua de un río, a veces con la corriente y a veces en contra de ella. Palabras que pesan más de lo que nos imaginemos en el receptor de las mismas,  o bien palabras que se han vuelto como un escudo de defensa, otras como un amuleto de la buena suerte personalizado, especialmente  en tiempos difíciles para negociar, convencer o bien consolar. Sin importar la raza, el idioma o el nivel de ingreso per cápita o educación, todos tenemos nuestra manera personal de comunicarnos, nuestro lenguaje, nuestro vocabulario, nuestros dialectos, nuestras expresiones y frases hechas que cotidianamente nos permiten interactuar con los demás individuos. Brecha que se ha extendido por los avances de las modernas telecomunicaciones. Literalmente nos movemos a diario en una “burbuja de expresiones” donde ciertamente no toda opinión refleja la verdad, sino simplemente un punto de vista. Bien decía el filósofo griego Sócrates: “Habla para que yo te conozca”.

Nuestras palabras indudablemente siguen teniendo socialmente un gran peso y pueden revelar mucho sobre nuestra personalidad y según los neurolingüistas, “solemos tener la costumbre de opinar abiertamente y sacar rápidas conclusiones sobre cómo es una persona por cómo habla; si es optimista, si es alarmista, abierta o en cambio, introvertida, triste o pesimista, por las  expresiones que utiliza. “ Esta idea nos lleva a una primera conclusión que las palabras no solamente tienen un significado en un determinado contexto idiomático, sino que también están ligadas íntimamente a la expresión y cultura de una persona y que además de comunicar pensamientos revelan sentimientos; es por eso que no existe una única realidad fonética, sino que cada uno de nosotros la construye, percibe, analiza e interpreta desde su propia perspectiva. Comprendiendo esta aproximación sobre la complejidad de la comunicación humana,  quizás nos puede resultar un más fácil el poder valorar y emplear correctamente nuestras palabras y también, recíprocamente aprender a escuchar a los demás con tolerancia y calma.

De pequeños a algunos de nosotros se nos enseñaba: “NO interrumpir a los mayores”, “NO usar malas palabras”, “NO opinar, sino se nos pedía “, “NO hablar con la boca llena”…la lista de los “NO´S en el protocolo de la comunicación humana es larga y vasta y variada según cada cultura y momento histórico. Existen además los códigos para la buena convivencia de los miembros de una sociedad. Así los expertos en el tema aseguran que el buen hablar debería estar acompañado por un par de reglas para evitar errores y fallas en la comunicación; así, “Hablar en tono de voz muy bajo” puede reflejar inseguridad lo que a la vez puede causar desconfianza en el receptor del mensaje, es por eso que “Tu palabra” debería sonar en un tono claro y audible, nada de  susurros y tampoco a gritos, sino sereno. Tampoco deberíamos caer en el error de un lenguaje corporal muy exagerado o muy pasivo que acompañe a nuestras palabras, lo que a su vez puede ser interpretado por la contraparte como fingido, actuado, o bien reflejo del nerviosismo, creándose así  una barrera o bloqueo para la conversación.

Por ello y durante todo proceso de comunicación verbal hay que recordar que TODOS SOMOS HUMANOS con defectos y virtudes para que de esta  manera podamos relajarnos y encontrar un balance positivo y constructivo en el diálogo. Muchos de nosotros usamos muletillas al hablar, es decir repetimos letras o gestos para afianzar nuestra postura o un punto de vista, expresiones comunes como el “¿eh?”, “¡Mmmm!” o “yyyy” son tan habituales como irritantes para algunos y también curiosamente divertidos para otros; en vez de utilizarlas, se recomienda hacer una pequeña pausa. Respirar, tomar aire para superar el lapso y seguir adelante con una conversación constructiva y compartida. Los ademanes corporales como rascarse, comerse las uñas, tocarse o jalarse el pelo,  mecer los pies, mover las manos y/o la cabeza o bien algún objeto cercano, generalmente plumas o lápices, son más fáciles de controlar, tomando consciencia de que relajar el cuerpo y la mente, literalmente deja fluir la plática. Resulta relevante recordar que las malas palabras o groserías y también  la discordancia,  es decir que los  gestos no coinciden con un buen mensaje emitido y definitivamente no  nos ayudan a tener una comunicación eficaz. Hablar en público es todo un arte y como tal requiere de la práctica o del ejercicio frente a un espejo o bien, acompañado por personas de nuestra confianza para corregir no solamente  los “tics” y la gesticulación, sino también el tono y las palabras adecuadas que utilizamos. Recordemos también que en todo momento el silencio temporal puede ser un fiel aliado, ya que un momento de pausa e introspección nos ayuda a equilibrar el peso de las palabras y emociones y por algo el célebre  escritor inglés William Shakespeare expreso: “Es mejor ser rey de tu silencio que esclavo de tus palabras”, frase que nos invita a “Pensar antes de hablar”, ya que con ello se mide el peso de nuestras palabras, examinando y reconociendo sus posibles consecuencias e implicaciones,  guardar un silencio de forma prudente es siempre mucho más efectivo que hablar demás.

Por último y según los expertos en la materia, uno de los secretos de la buena comunicación es identificar las  “manías”  de la contraparte  y entonces, comportarse de una forma simétrica, muy parecida al modo en que dicha persona se comporta. Esto se conoce como el enfoque “Mirror and Match”,  que facilita y permite  que  la comunicación se vuelva más relajada, más fluida y por ende más fácil. Como sea, haz que “Tu palabra”, sincera y franca,  adquiera un mayor significado, que sea escuchada como se merece con atención, sin temor y titubeos y  vuélvete discípulo de por vida de este “fino arte de la comunicación eficaz”, herramienta necesaria en un mundo lleno de tormentas, torbellinos y tropiezos verbales, los que urgentemente necesitan recuperar el valor y el  poder de la PALABRA….

CONTINUARÁ…

P.S.: http://www.sandravillapalos.com/el-peso-de-las-palabras/

https://www.mediasource.mx/blog/comunicacion-efectiva-como-lograr-tenerla

https://selvv.com/comunicacion/, http://www.maxxmktg.com/mirror.html

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Andrea  König Fleischer

Nació en Alemania y estudio la licenciatura en Filología Inglesa y Española y Economía en la Universidad de Giessen Alemania y  University of Edinburgh, Escocia. Posteriormente realizó sus estudios de Maestría en Lenguas Modernas y Ciencias Económicas en la misma  alma mater en  Alemania, e incluso en la Universidad Autónoma de Baja California Sur,  México.

Se ha desempeñado como docente desde 1986 hasta la fecha en el  nivel de Licenciatura y Maestría en las áreas de: economía, ciencias políticas, administración, comercio exterior, derecho internacional y turismo internacional en la Universidad Autónoma de B.C.S., UNIPAZ y en la Universidad Católica. Así como también ha trabajado como intérprete y traductora para diversas instituciones y organismos como el Instituto Berlitz, la World Wildlife Foundation y  SEPESCA.

Además ha participado en cursos y seminarios sobre economía internacional y globalización, comercio exterior y cultura emprendedora habilidades docentes, neuropsicología y superación personal, impartiendo conferencias y organizando talleres sobre métodos y proyectos de investigación, estudios en el extranjero, de la mujer y dinámicas grupales.

Cuenta con varias publicaciones de su especialidad  sobre diversos temas de economía, cultura  y educación.

Durante más que 12 años ocupó el cargo de Directora  de la Licenciatura en Comercio Exterior y Aduanas y como Coordinadora del proceso de titulación en la Universidad Católica. También ocupó el cargo de  Coordinadora del Posgrado en dicha institución durante más que 5 años, dirigiendo más que 90 proyectos profesionales, participando en más que 80 exámenes profesionales y organizando  6 cursos y 10  diplomados de titulación.

Asimismo está colaborando con el Centro Cultural Clavijero como traductora desde el 2010 y está apoyando al corporativo Se habla la Paz en la coordinación educativa desde enero 2014.

P.S. Indudablemente le gusta viajar, conocer nuevas  culturas y costumbres, así como también el buen cine, las buenas rolas, y especialmente leer, disfruta de  casi todos los deportes (menos el box) y emprender proyectos.

 

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