
Crisol Internacional: "Un relax a la griega en la Isla de Cos"
Cada uno de nosotros tiene su propia perspectiva de lo que significa el relax, el descanso o unas vacaciones; ese tiempo dedicado a reducir el estrés y la tensión física para recuperar la calma mental y el equilibrio de las emociones, a menudo marcadas por las rutinas cotidianas. Asimismo, cada uno de nosotros guarda algún sueño sobre dónde le gustaría pasar este rato, ya sea solo o acompañado.
Históricamente, se puede afirmar que el concepto de las vacaciones surge en la Antigua Roma con el término vacatia (es decir, «libre de obligaciones»). Esta práctica, que antes se limitaba a las élites sociales, evolucionó posteriormente con el clásico veraneo de los aristócratas durante el siglo XIX, para finalmente convertirse en un derecho laboral gracias a las luchas sociales y a las legislaciones que garantizaron un tiempo para el descanso.
Ahora bien, el ideal de unas vacaciones en las islas griegas se fue propagando desde hace ya más de medio siglo gracias al séptimo arte, a los viajeros pioneros y a quienes formaron parte del llamado jet set: un segmento poblacional privilegiado que empezó a viajar en jets (aviones comerciales). Particularmente fueron escritores, artistas e integrantes de la aristocracia europea quienes comenzaron a visitar islas griegas como Míconos, Santorini y Creta. Ellos transformaron un estilo de vida marinero y austero en un símbolo bohemio, exclusivo y de libertad que, hasta la actualidad, sigue atrapando a jóvenes y mayores a nivel internacional.
La Isla de Cos, situada en el mar Egeo, no ha sido la excepción a esta fascinación bohemia por su pintoresco paisaje, su cultura, su extraordinaria historia y su estilo de vida relajado. El visitante definitivamente encontrará una riqueza arqueológica que se remonta a la Edad de Bronce, como lo revelan las excavaciones del Seraglio. La isla se conoció en un principio como Meropis y posteriormente como Ninfea, siendo mencionada en la obra clásica de la Ilíada, la cual narra que un contingente de habitantes de la isla luchó junto con los griegos en la guerra de Troya.
Posteriormente, fue gobernada por Persia hasta que los habitantes se rebelaron en contra de los invasores, uniéndose en el siglo V a. C. a la Liga de Delos, una confederación dirigida por los atenienses. Desde entonces, Cos siempre fue motivo de disputas entre persas y atenienses, siendo conquistada más tarde por los macedonios, los carios y los romanos. Sin embargo, durante el tiempo que los persas mantuvieron su dominio, fue una de las islas más prósperas de Asia Menor por su auge comercial, especialmente de sedas y perfumes.
Cos es la tierra de Hipócrates, padre fundador de la medicina moderna, quien separó la ciencia de la religión y mostró las posibles causas de las enfermedades y padecimientos. Justo en el centro de la ciudad de Cos se levantan el Árbol de Hipócrates (un plátano oriental o de sombra) y un templo donde tradicionalmente se cree que enseñó. La pequeña ciudad es asimismo sede del Instituto Internacional Hipocrático y del Museo Hipocrático, dedicado a él.
La importancia estratégica de la isla fue tan relevante que las fuerzas armadas de Esparta, Atenas, Macedonia, Egipto y Roma la pelearon hasta que, finalmente, se convirtió en una provincia libre de Asia. Posteriormente se incorporó al Imperio bizantino, el cual duró hasta el siglo XII, cuando los caballeros genoveses la declararon posesión de la República de Génova; en esta época la isla se llamaba Lango.
Doscientos años después, los caballeros se enfrentaron a la amenaza de una invasión turca, por lo que abandonaron la isla. El Imperio otomano gobernó Cos durante 400 años, hasta que fue transferida a Italia en 1912, antes de estallar la Primera Guerra Mundial. Cabe mencionar que, durante la Segunda Guerra Mundial, la isla estuvo ocupada por Alemania desde octubre de 1943 hasta 1945, cuando se convirtió en un protectorado británico que la cedió a Grecia en 1947.
En fin, Cos ha superado tantas batallas y ha vivido bajo tantas nacionalidades e influencias culturales de diferentes regiones, que su legado histórico es vasto, profundo e inigualable para los aficionados a las huellas del pasado. Es más, justo ahí se han encontrado fósiles de mamíferos como caballos, hipopótamos y hasta elefantes.
Cos también es la tierra de las uvas, los olivos y las hortalizas, sin olvidar las artesanías elaboradas a base de tejidos y cerámica. Un chapuzón en las aguas del mar de Kárpatos siempre será refrescante para el «relax a la griega». No podría faltar un recorrido por sus pintorescos pueblos, como Iraklides, Tigaki, Mastichari, Marmari y Pyli, para vivir el estilo mediterráneo.
En resumen, las islas griegas siempre serán un remanso histórico, de aventura y, sobre todo, de relax para recargar la pila energética. Seguramente también serán un deleite para los paladares consentidos con sus platillos típicos: ensalada horiatiki, pulpos a las brasas, calamares fritos o a la plancha, camarones saganaki, domatokeftedes (croquetas o buñuelos fritos de tomate y hierbas frescas), fava, gyros y musaca. Para finalizar con los postres, destacan el yogur griego, la melopita (tarta de queso fresco con miel), los melekounia (barras de almendras, sésamo y miel) o los pastelis (barras de sésamo, miel y frutos secos).
Así, como bien decía el escritor de la famosa novela Zorba, el griego, Nikos Kazantzakis: «Sentí una vez más lo simple y frugal que es la felicidad: una copa de vino, una castaña asada, un pequeño brasero destartalado, el sonido del mar. Nada más».
P.S.: https://www.britannica.com/place/Cos-island-Greece
Richard Hope Simpson, Mycenaean Greece and Homeric Tradition: The Catalogue of the Ships in the Iliad (en inglés)
C. Fornis, J.M. Casillas, Cos: cuna de Hipócrates, Revista de Arqueología 185, septiembre de 1996, pp. 22-34.
https://www.flowo.com/es-es/blog/que-comer-grecia








