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Crisol Internacional “Zambullida al Mar Rojo…”

Escrito por Andrea König Fleischer en Viernes, 31 Julio 2026. Publicado en Andrea König Fleischer, Conoces a Nuestros Colaboradores, Crisol Internacional

 

De mares hay mares, más conocidos, más explorados y navegados, y otros aún misteriosos para muchos; uno de ellos es definitivamente el Mar Rojo. Este mar es considerado, por su estrechez marginal, un golfo o cuenca del Océano Índico; separa África de Asia, conectando hacia el Sur a través del estrecho de Bab-el-Mandeb y el golfo de Adén, y al Norte por la península del Sinaí, el golfo de Áqaba y el golfo de Suez. El Mar Rojo tiene una extensión de 2,200 km y un ancho de 335 km, registrando una profundidad máxima de aproximadamente 2,730 metros y 500 metros en promedio, con una buena visibilidad hasta los 200 metros. Desde tiempos remotos, el Mar Rojo ha permitido la comunicación intercontinental, ya que comparte fronteras con 10 países: seis de ellos africanos y cuatro asiáticos, de los que destacan Arabia Saudita, Yemen, Israel y Jordania. También posee extensas plataformas de escasa profundidad, en las que se encuentra abundante vida marina y corales muy estructurados.

Su superficie total es de, aproximadamente, 450,000 km². A este mar se le puede considerar una prolongación hacia el norte del gran Valle del Rift, y es una importante vía de comunicación entre Europa, el Cercano Oriente de la península arábiga y el llamado Cuerno de África. Asimismo, resulta más que asombroso enterarnos de que la primera exploración conocida del Mar Rojo fue realizada alrededor de 2,500 a.C. por los antiguos egipcios, quienes lo navegaron para establecer las primeras rutas comerciales con la región conocida como Punt (que en la actualidad abarcaría Somalia, Eritrea, Yibuti y Yemen) y, posteriormente, una ruta comercial de las especias muy codiciada durante la Edad Media. Su nombre se originó debido a que alberga un tipo de alga único llamado Trichodesmium erythraeum; de forma periódica, estas algas experimentan una «floración» masiva, reproduciéndose tan rápido que tiñen la superficie del agua de un color marrón rojizo.

Ahora bien, bajo las cálidas y cristalinas aguas del golfo de Áqaba, en el extremo norte del Mar Rojo, existen unas agitadas aguas de coloridos corales, y justo allí es donde al amanecer los peces salen de sus escondites coralinos y se unen a anguilas, tortugas y pulpos para nadar y nutrirse en estas ricas aguas. Según las más recientes investigaciones científicas, «esta vibrante escena no se ha visto afectada por el blanqueo masivo que ha asolado los arrecifes en otros lugares del Planeta.» Gracias a la ciencia marina se sabe también que la mayoría de los corales solo pueden sobrevivir dentro de un estrecho margen de temperatura y que, a medida que se calientan los océanos, se interrumpe la asociación de corales y algas. Es más, el estrés térmico hace que, durante la fotosíntesis, las algas no solo produzcan azúcar, el nutriente vital para los corales, sino también toxinas. Por esta misma razón y para protegerse, los corales estresados expulsan sus algas productoras de energía y pierden su color; sucede entonces que los corales se blanquean y mueren, y ecosistemas enteros pueden colapsar con ellos. Expresado de otra forma, los colores de los corales son indicativos de la salud del ambiente marino; los colores vivos y normales (marrón, verde, azul o amarillo) indican un coral sano y una relación estable con sus microalgas.

La afectación de los corales por el calentamiento global es indiscutible y los pronósticos sobre su futuro no son muy alentadores. Sin embargo, el Mar Rojo, en su porción norte, podría, según los expertos, dar algo de esperanza, ya que los corales de Áqaba parecen no verse afectados por el constante calentamiento de las aguas. Los científicos afirman: «descubrimos que los corales de Áqaba pueden soportar temperaturas muy superiores a la máxima de 27 grados centígrados del verano».

Ahora bien, cabe resaltar que los arrecifes del Mar Rojo son muy famosos por sus formaciones estructurales y su enorme biodiversidad, que les ha permitido evolucionar durante los últimos 30 millones de años gracias a los cambios geológicos. Se estima la presencia de 346 especies de corales duros, además de una variedad de tortugas marinas como la verde, carey, caguama, laúd y la golfina - que también se encuentra en los mares circundantes de sudcalifornia- , tiburones y casi 200 especies de peces.

Visitar esta zona ha sido un sueño de los amantes de la naturaleza, especialmente de los buceadores, desde las primeras exploraciones de sus aguas submarinas emprendidas por el biólogo austriaco Hans Haas y, posteriormente, por el investigador marino Jacques Yves Cousteau hace ya más de medio siglo. Lugares como Ras Mohammed y la Isla Rocosa en Egipto se volvieron más famosos para los aficionados a los deportes acuáticos. Sin embargo, del lado de Sudán, sitios como Sanganeb, Angarosh y Shaab Rumi se han vuelto más populares en fechas recientes, y definitivamente la “Zambullida al Mar Rojo” es una aventura al extremo, un mensaje del cuidado al ambiente, especialmente a los corales. Y bien como lo expresaba Jacques Yves Cousteau: «Cerrar los ojos a la naturaleza solo nos hace ciegos en un paraíso de tontos…» (“El mundo en silencio”, 1953).

 

 

 

P.S.: https://www.ebsco.com/research-starters/environmental-sciences/red-sea-coral-reefs

www.nationalgeograhica

https://www.dw.com/es/los-corales-del-mar-rojo-una-esperanza-para-otros-arrecifes/a-6045

 

 

 

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