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Crónicas sudcalifornias

Escrito por Eligio Moisés Coronado en Martes, 15 Marzo 2016. Publicado en Crónicas Sudcalifornias, Historia, Sociedad

EN LAS CALIFORNIAS, LA CULTURA VA DE SUR A NORTE

 

A finales de los años mil novecientos sesenta, el doctor Miguel León-Portilla decidió ir a Baja California Sur, y en La Paz dictó dos conferencias sobre historia californiana “que mucho interesaron a los sudcalifornianos”, como él mismo informa en su libro La California mexicana. Ensayos acerca de su historia. *

Fue entonces que, con carácter de director del Instituto de Investigaciones Históricas de la UNAM, interrogó sobre la ubicación del archivo de la entidad. Pasado el momento de confusión en que todos se hicieron la misma pregunta, “alguien dijo que en la azotea de la cárcel había un cuarto lleno de papeles viejos. Nos trasladamos allí acompañados por quien era director de Acción Social, el profesor Armando Trasviña Taylor y su colaborador Moisés Coronado […] Al llegar a la cárcel [en el edificio Sobarzo] se nos asignó un preso ‘de confianza’ que nos condujo a dicho cuarto. Entramos con él y vimos amontonadas decenas de legajos.”

De pronto el investigador encontró cierta cantidad de papeles manchados de sangre: “Pregunté al preso […] si tal vez esos papeles habían sido rescatados en alguna batalla. El preso sonrió y luego nos dijo que allí […] se solía interrogar a los acusados. Cuando éstos no querían hablar, se procuraba aviva su memoria a base de golpes. No era raro que en esos interrogatorios los acusados llegaran a sangrar por nariz y boca. Los pobres, añadió el preso de confianza, no teniendo otra cosa para limpiarse la sangre, tomaban algunos de esos papeles para hacerlo. Por eso estaban manchados.”

El académico, su esposa y el funcionario del gobierno territorial viajaron esa misma vez al sur y al norte de La Paz, hasta cabo San Lucas, San Francisco Javier y Loreto. Gratamente impresionado por hallarse frente a escenarios que hasta entonces sólo conocía mediante lecturas, y de regreso a la capital sudcaliforniana, pudo platicar con Hugo Cervantes del Río, gobernante culto -que BCS los tuvo algunas veces- que escuchó y aceptó gustosamente la propuesta de que el instituto universitario a cargo del doctor enviara a dos personas para el rescate, ubicación y organización del archivo recién descubierto.

Las dos investigadoras comisionadas se encargaron de su instalación en una parte de la Casa de la Cultura de La Paz, en 5 de Mayo y Belisario Domínguez, y también asumieron la tarea de capacitar al personal que en adelante se ocupó de atender el nuevo repositorio, que fue inaugurado el 9 de mayo de 1969 por el gobernador Cervantes del Río.

Desde entonces los viajes (“entradas” les llama él) de don Miguel a la antigua California se hicieron continuos, así como su producción biblio-hemerográfica sobre ésta. En uno de ellos tuve oportunidad de acompañarlo a conocer detenidamente cada una de las poblaciones misionales. De ello explica que “ante rancheros, pescadores, maestros y gente en general del pueblo di una charla sobre la historia de ese lugar y su significado para la de Baja California y México.”
 
Cuenta también la anécdota de haber preguntado al subdelegado de San Ignacio si en ese lugar se habían ofrecido conferencias anteriormente, y su respuesta fue “Mire usted, yo ni sabía lo que es una conferencia.”
 
En 1970 publicó en Excélsior un artículo que, reeditado localmente en un folleto, se tituló Un nombre para el nuevo Estado: Sudcalifornia, más de cuatro años antes de que ocurriese la conversión del antiguo territorio en entidad de la federación mexicana.
 
Otra fase de las contribuciones de León-Portilla constituyó su presencia en la mayor parte de las once Semanas de Información Histórica que de 1981 a 1987 se efectuaron en la capital de BCS, y de la cual resultó considerable cantidad de estudios que están esperando su reedición en un volumen que integre a la totalidad de ellos.
 
El interés del ilustre erudito por esta provincia le permitió luego establecer contactos con personas de los estados de Alta y Baja California, a partir de los cuales comenzó a generarse un importante movimiento que permitió, entre otros varios logros, la creación del Centro de Investigaciones Históricas de la UABC, ahora instituto, y el inicio de una labor editorial que prosigue hasta nuestros días.
 
Así que, como en los siglos XVI al XVIII en que la historia, la cultura y la evangelización de las Californias se trasladaron de sur a norte, desde La Paz (1535) hasta San Diego (1769), la ruta de beneficios del preclaro académico siguió ese mismo viejo camino.
 
Por eso pronto volverá el querido amigo a recibir el homenaje que desde hace mucho tiempo (casi medio siglo, nada menos) le debíamos los sudcalifornianos, y lo harán en nuestro nombre este mayo de 2016 la Universidad y el Congreso de Baja California Sur, la Antigua California.   
 
 
 
* Miguel León-Portilla, La California mexicana. Ensayos acerca de su historia, UNAM-UABC, México, 308 págs., 1995. 

 

 

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