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Personajes célebres de sudcalifornia: DOMINGO CARBALLO FÉLIX

Escrito por Eligio Moisés Coronado en Viernes, 22 Diciembre 2017. Publicado en Historia, Personajes Célebres Sudcalifornios

 

Nació el 20 de agosto de 1897 en el rancho Los Inocentes, al sur de la capital de Baja California Sur.

Realizó los estudios docentes en la Escuela Nacional de Maestros, ejerció la enseñanza en su entidad nativa, fue docente fundador de la Escuela Normal Urbana de La Paz, y durante varios años director de esta institución que desde 1986 lleva su nombre.

Murió en La Paz el 17 de agosto de 1972, al término de una fértil existencia signada por la vocación magisterial, la enseñanza y el ejemplo de servicio docente y la defensa de los valores de la Sudcalifornidad.

Sus restos mortales fueron reinhumados en la Rotonda de los Sudcalifornianos Ilustres.

 

COMENTARIO

Cada 17 de agosto se recuerda en Sudcalifornia la fecha del fallecimiento de don Domingo Carballo Félix, ocurrido en 1972. 

Si cupiera preguntarse el porqué de la conmemoración, cabría responder que obedece a la íntima vinculación de su existencia con el normalismo sudcaliforniano, del que fue docente y promotor por muchos años.

Pero no sólo por eso:

Tendríamos que agregar que fue un buen hombre, de los que cada colectividad da un ejemplar de vez en cuando.

Que fue un ciudadano extraordinario, cuya vida puede presentarse como paradigma de valores socialmente vitales.

Que fue un excelente sudcaliforniano, de su tierra y de su tiempo, leal a sus orígenes y fiel a sus convicciones.

Responderíamos que fue, en fin, más allá del anecdotario y el refranero a que se ha pretendido limitar su figura, un maestro magnífico cuya cátedra de generosidad omnipresente continúa mostrando caminos de certeza a la educación de esta parte de México.

Contra todas las leyes de la perspectiva, la imagen de longevidad infinita del maestro Carballo Félix se acrecienta a medida que el tiempo pretende, infructuosamente, alejarnos del recuerdo de su enseñanza, de la vigencia de su palabra sabia, y la permanencia, en esta aurora del tercer milenio, de su cátedra que fue lección y es magisterio, que fue paraje y es península, que fue aula y es escuela.

Por todo ello.  

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