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Mitos, cuentos y leyendas Sudcalifornias: LA LEYENDA DEL TESORO DE PICHILINGUE

Escrito por Web Manager en Domingo, 27 Noviembre 2016. Publicado en Cultura, Terror

 

Cuenta esta leyenda que alrededor del año 1500, nuestra península era motivo de muchos viajes en barco, iniciados por los galeones de Manila; en estos se recorría el océano por la ruta de filipinas hacia Acapulco, y muchas embarcaciones eran constantemente atacadas por piratas con el fin de apoderarse de las riquezas que transportaban.

Uno de esos piratas proveniente de Holanda, decidió incorporarse a los ataques contra los galeones alrededor de los años 1600, por lo que realizó largos recorridos buscándolos sin encontrarlos, llegando por cosas del destino a las costas de Baja California. Se cree que estos piratas dirigidos por Boris Von Spilbergen, encontraron refugio en la Bahía de La Paz, donde fueron conocidos posteriormente como “Los Pichilingues”, con el tiempo se fue adaptando el nombre para hacer referencia al lugar.

Para aquel entonces no tenía mucho que se había inaugurado la ruta marítima Manila-Acapulco, donde miles de galeones aprovechaban para transportar sus riquezas desde Asia durante más de 200 años.

Como era de esperarse, cuando se empezó a propagar la noticia de que los galeones transportaban telas de seda, oro, plata, muebles tallados, perlas, artículos de marfil, entre otros, la codicia despertó a las potencias como Inglaterra, quienes autorizaron ataques constantes de piratas con el fin de quedarse con dichas riquezas. Uno de esos piratas y muy conocido por su trayectoria, fue a quien conocían como Drake quien realizó varios ataques a buques españoles, apoderándose de gran cantidad de oro y plata. Uno de los barcos que logró asaltar por Cabo corrientes, fue La Nao “Santa Fe”, donde se llevó un motín impresionante en joyas, perlas y monedas de oro. Este cargamento era tan grande que se realizó su persecución a bordo de dos naves españolas, logrando introducirse a la península de California. Cuentan que logró llegar a la bahía de La Paz y siguió hasta la isla de San Juan Nepomuceno frente a la Bahía de Pichilingue, fue allí donde  estuvo durante cinco días esperando que pasara el peligro y dicen que ahí enterró parte del tesoro robado huyendo después del lugar. Con lo que no contaba Drake, era con ser observado por unos indios pericues, aunque se dice que éstos jamás supieron qué era lo que el pirata estaba enterrando.

Han pasado cientos de años sin que nadie haya encontrado el tesoro, por lo que muchos creen que solo simuló enterrarlo para terminar con la persecución y otros dicen que lo arrojó al mar, atado en un ancla para que lo se lo llevara la corriente.

Se cuenta que unos pescadores en una ocasión vieron brillar algo en la superficie de la ensenada de Pichilingue, parecía como un cincho metálico que al jalarlo no pudieron sacar debido a su peso, y parecía estar sujeto en el fondo, por lo que decidieron quedarse hasta el día siguiente cuando hubiera más luz, pero al otro día había desaparecido, encontrando solo las tranquilas aguas dispersándose en el lugar. 

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