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Convergencia NBIC y Transhumanismo

Escrito por Alejandro Toledo Patiño en Jueves, 31 Octubre 2013. Publicado en Ciencia, Tecnología

Todo converge en lo nano

El término “convergencia tecnológica” es utilizado para referirse  a una de las principales tendencias del desarrollo científico y tecnológico de hoy día: la confluencia de las cuatro principales disciplinas que llevan la batuta en la investigación de frontera: la biotecnología (modificación y manipulación genética), la nanotecnología (modificación y manipulación de átomos y moléculas), la informática (reproducción y gestión de la información) y las ciencias cognitivas (conocimiento y manipulación de la mente y las funciones cerebrales). 

Se trata de la llamada convergencia nano-bio-info-cogno o, simplemente NBIC, representada esquemáticamente en elsiguiente

 

Tetraedro NBIC

 

Info

 

 

En 2002 Bainbridge y Roco escribieron: “Estamos en el umbral de un nuevo renacimiento en ciencia y tecnología, basado en un entendimiento cabal de la estructura y comportamiento de la materia desde la escala nano ascendiendo hasta el más complejo sistema aún conocido, el cerebro humano. La unificación de la ciencia con base en la unidad de la naturaleza y su investigación holística conducirá a la convergencia tecnológica y a una estructura social más eficiente.” (Bainbridge, Nanoconvergence: the unity of nanoscience, biotechnology, information technology and cognitive science. Prentice Hall 2007:12)

Cinco años después Roco, también conocido como Dr. Nano y  cabeza de la Iniciativa Nacional de Nanotecnología de los Estados Unidos, escribió que “el efecto transformador de la convergencia NBIC en la sociedad se estima será enorme, no solamente por el rápido ritmo de cambio en cada dominio y su sinergia con efecto global sobre la ciencia y la ingeniería, sino también porque se están alcanzando umbrales cualitativos en el avance de cada uno de los cuatro dominios” (Roco, “National Nanotechnological Initiative: Past, Present, Future”. 2007: 6-7)

En la convergencia NBIC el vector nanotecnológico ocupa un papel central al sintetizar la unidad existente en la naturaleza –a escala nanométrica- de  disciplinas científicas como la física, la química, la electrónica, la biología. En el reino de lo nano,  las ciencias se unifican. Lo nanométrico (la mil millonésima parte de un metro) es “la región donde muchas tecnologías se encuentran, combinan y generan creativamente un mundo de posibilidades” (Bainbridge, Op. Cit. 2007: 3).

El cúmulo de consecuencias que traerá consigo esta convergencia tecnológica en el mundo industrial, en la salud, la educación, las comunicaciones, el medio ambiente, es larga de enumerar y en anteriores colaboraciones nos hemos ocupado de ellas. Aquí basta decir que significará un colosal cambio cualitativo global para la humanidad pues permitirá transformar y recrear la materia, la vida y la mente. Tan solo eso.

Voces críticas advierten con razón que “cuando los organismos genéticamente modificados (OGM) se junten con la materia atómicamente modificada, la vida y lo viviente no serán nunca lo mismo” (ETC Group, The Big Down. Atomtech: technologies converging at nano-scale, 2003: 5). Igualmente se puede afirmar que cuando la genética se combine con la neurología nuestro cerebro tampoco volverá a ser el mismo –ni nuestras ideas acerca de él.

En la presente colaboración haremos una somera exposición sobre algunos aspectos de esta convergencia y sus enormes implicaciones éticas, sociales, que tienen que ver en última instancia con cuestiones fundamentales de la llamada “condición humana”.

 

Nano-Info

Como ya se vio la convergencia nano-informática es la protagonista de la miniaturización de circuitos electrónicos y del cumplimiento, hasta la fecha, de la Ley de Moore. Es también la responsable de la fabricación de sistemas nanoelectromecánicos (NEMS) que sustituirán a los sistemas microelectromecánicos (MEMS) constituyéndose en los componentes claves de todo tipo de sensores, baterías, celdas solares, satélites y redes de comunicación. Pero en el futuro la convergencia será bio-info ya que la nueva electrónica será molecular materializándose así la visión de Richard Feynman en 1959: las moléculas servirán de interruptores electrónicos y la nanolitografía será sustituida por matrices moleculares de auto ensamblaje. Igualmente surgirán motores biológicos y memorias moleculares.

 

Bio-Nano

La convergencia nano-biotecnológica es una de las más prometedoras a mediano y largo plazo, específicamente en la detección, diagnóstico y administración de medicamentos; además de ser responsable del desciframiento del genoma humano en el año 2003, recientemente ella ha dado lugar a la creación de sistemas sensibles a microorganismos y proteínas (transistores con nanocables de silicio para detectar procesos bioquímicos involucrados en la leucemia, por ejemplo) y, sobre todo, permite empezar a reconocer las predisposiciones genéticas de determinadas enfermedades y trastornos.

Un ejemplo es el descubrimiento de la variante R230C del gene ABCA1, que se asocia a un mayor riesgo de obesidad, síndrome metabólico y diabetes tipo 2 antes de los 45 años. La R230C está presente con una frecuencia de 33% entre los mayas (Quintana Roo, Campeche y Yucatán), purépechas (Michoacán), teenek (San Luis Potosí y Veracruz), mazahuas (Estado de México y Michoacán), tarahumaras (Chihuahua, Durango y Sonora) y yaquis (Sonora) y no se ha encontrado en poblaciones africanas, europeas, chinas y sudasiáticas. (“Hallan en etnias un gen que propicia la diabetes”, Milenio, 30.12.08).

Mediante la convergencia nanobiotecnológica se ha hecho posible mejorar fármacos existentes, se han “rescatado” fármacos que no se podían utilizar con anterioridad y se han creado nuevos medicamentos. Se ha descubierto que a escala nanométrica los medicamentos adquieren mayor eficacia: se incrementan sus tasas de disolución, su permeabilidad y  absorción a través de venas y tracto intestinal, además de permitir dirigirlos a órganos, células o tejidos  específicos. Los nanosistemas de administración de medicamentos permiten controlar la cantidad, tasa y lugar de aplicación optimizando efectos terapéuticos. 

Se estima que conforme los bancos de datos sobre enfermedades y perfiles genéticos (biobanks) se perfeccionen y sea común su consulta, los medicamentos tenderán a ser más individualizados y al mismo tiempo permitirán establecer la relación entre factores genéticos y ambientales en el desarrollo de patologías. Otra vertiente de esta convergencia nanobio apunta hacia la integración de materiales inorgánicos y biológicos para restaurar o crear piel, huesos y sangre.

 

Bio-cogno

A su vez la convergencia biocognocitiva ha permitido en las últimas dos décadas un conocimiento del cerebro y las funciones mentales que ha abierto las puertas para  entender cómo funciona lo más complejo de la naturaleza y de nuestro ser: la mente humana. Las ciencias cognitivas involucran una amplia confluencia de especialidades tales como psicología, inteligencia artificial, lingüística, neurología, antropología y epistemología y mediante ellas se están identificando los circuitos cerebrales responsables o generadores de sentimientos tales como el amor, el odio, la espiritualidad.

También ha dado comienzo al amparo de esta convergencia la llamada “revolución neurotransmisora” o  “bioquímica de la personalidad” una vez que ha sido posible identificar las importantes funciones cerebrales-emocionales de sustancias tales como la dopamina y la serotonina, y la consiguiente aparición de antidepresivos y “estabilizadores” tales como Prozac y Retalin.

 

Contribución a la crítica del futuro

El conjunto de cambios que anuncia la convergencia NBIC en cuanto al estado físico y mental del ser humano, sus condiciones de salud y sus expectativas de vida parece perderse de vista en el futuro. 

Literalmente se modificarán las “condiciones de existencia” de la humanidad cuando el perfeccionamiento de las funciones físicas y mentales comience a ser una práctica común, como  lo es hoy adquirir unos lentes de contacto, operar la córnea para corregir la miopía, quitar las anginas para prevenir cardiopatías, vacunarse o simplemente teñirse el cabello; esas condiciones de existencia se modificarán también, a profundidad, cuando sea habitual que las expectativas de vida superen los dos dígitos. La condición humana misma así como la reproducción de la especie se modificarán.

Algunas consecuencias sociales y políticas de la convergencia NBIC han sido exploradas y sometidas a críticas por pensadores como Francis Fukuyama. El autor de la hegeliana y  polémica idea sobre El fin de la historia cuando cayó el Muro de Berlín y desapareció la URSS, sostiene que nos encontramos en el inicio de la historia posthumana.

Fukuyama considera que la democracia liberal en el siglo XXI ya no se encuentra amenazada por totalitarismos opuestos al capitalismo y a la propiedad privada (reducidos hoy día a islotes en hambruna y escasez como Corea del Norte y Cuba) ni tampoco por la oleada extremista del fundamentalismo islámico, sino por el propio impacto que la manipulación genética pueda llegar a  tener en los principios, según los parámetros occidentales-liberales, de la dignidad humana y la igualdad de los individuos. Esto traería consigo efectos corrosivos para la vida democrática de las sociedades.

Su inquietud central gira en torno al posible efecto de estratificación ya no solo social sino de segmentación genética de la humanidad, lo cual significaría romper la condición de igualdad de los individuos o, si se prefiere, acrecentar la desigualdad entre las diferentes capacidades de los individuos según su condición social.

Considera particularmente preocupante la futura capacidad que tendrán los padres para diseñar genéticamente a sus hijos pues ello podrá dar lugar a la conformación de  élites diferenciadas del resto de la población por sus modificaciones y perfeccionamientos genéticos.

También advierte sobre los efectos políticos del alargamiento de las expectativas de vida de los individuos dadas sus  consecuencias en las preferencias electorales de los votantes (tendencias al conservadurismo asociadas al envejecimiento de la población) o en la prolongación de las dictaduras personales (la longevidad de Fidel Castro sería poca cosa y  las dinastías hereditarias como la norcoreana bien podrían extenderse por los siglos de los siglos).

De manera especial, ante el rápido avance de las neurociencias y el inicio de la "revolución neurotransmisora",  Fukuyama advierte sobre los peligros de control familiar y social de las conductas y las emociones de individuos y grupos.

En suma: una vez enterrada con la desaparición de la URSS la amenaza de un mundo totalitario del tipo del que esbozó George Orwell en su novela 1984, a Fukuyama le preocupa que la historia posthumana se convierta en Un Mundo Feliz a la manera del concebido por Aldous Huxley en su también famosa novela de ciencia ficción; es decir, un mundo con una división en castas genéticas del trabajo social, de la distribución de la riqueza y donde todos los miembros de la sociedad viven adaptados, productivos y contentos gracias a la infalible "happiness pill" llamada Soma.

Ante la capacidad de manipulación genética que adquiere la ciencia,  Fukuyama sostiene la defensa o protección del “amplio rango de nuestra compleja y evolucionada naturaleza contra los intentos de automodificación. No queremos romper ni la unidad ni la continuidad de la naturaleza humana y por consiguiente los derechos humanos basados en ella” a causa de que “mezclemos genes humanos con tantos (provenientes) de otras especies que no tengamos ya más idea clara de lo que es un ser humano.” (Our Posthuman Future,  2003: 172 y 218)

 

La filosofía transhumanista

La crítica de Fukuyama se contrapone a la postura del transhumanismo, planteamiento filosófico que reivindica la libertad de modificación genética del ser humano. Su visión es la de mejorar las capacidades físicas, de inteligencia y psicológicas de las personas superando  las limitaciones biológicas, neurológicas y emocionales a través de la ciencia y la tecnología. (Young, Transhumanist Manifesto, 2006: 15)

El transhumanismo rechaza la restricción estatal sobre los derechos de los individuos de hacer con sus cuerpos cuanto deseen, previendo claro está que ellos no dañen a otros en el proceso; convoca a la libertad de los padres de usar todas las tecnologías disponibles a fin de ofrecer a sus hijos el mejor inicio posible en la vida. En lo que a la humanidad se refiere “la evolución darwiniana de mutaciones genéticas al azar y selección natural será reemplazada por la evolución diseñada –evolución auto dirigida en función de un mejoramiento de la calidad de vida a través de la erradicación de las enfermedades y el mejoramiento de las habilidades (Young: 39)

El transhumanismo afirma que con los avances en genética será posible erradicar las enfermedades hereditarias que afectarán al aún no nacido, modificando los genes responsables del cáncer, diabetes, neurosis, osteoporosis, lupus, etcétera, que existan en sus progenitores. ¿Por qué impedir que los padres puedan “reprogramar” genéticamente a sus hijos con estos fines?

 

Si en mi perfil genético se encuentra la predisposición a padecer determinada(s) enfermedad(es), ¿qué razones de tipo ético o moral pueden impedir que diseñe genéticamente mi descendencia para mejorarla?, ¿que mis hijos/as, nietos/nietas, etcétera, puedan librarse de esas enfermedades? ¿Qué argumento podría existir, desde un punto de vista racional, a que determinado linaje familiar o grupo étnico –como el ejemplo del gen arriba citado- pueda suprimir de su herencia genética ésas y otras limitaciones semejantes?

 

Por supuesto puede haber objeciones teístas como las que hacen actualmente algunas corrientes cristianas al hecho de vacunar a los niños, ingerir medicinas o recibir tratamientos médicos; pero precisamente por eso el transhumanismo se reivindica como una filosofía estrictamente materialista y racional opuesta a cualquier religión,  misticismo o pensamiento irracional.

 

En segundo término el transhumanismo defiende el derecho de cada individuo –y de la humanidad toda- a mejorar y fortalecer sus capacidades mediante la nanotecnología, la biotecnología, las ciencias cognitivas  y la  informática para ser más fuertes, más sanos, más inteligentes, más creativos, más productivos, más estables emocionalmente.

Si hoy día reparamos nuestras córneas para ver mejor, portamos marcapasos para mantener el ritmo cardíaco, tomamos cafeína para estar despiertos y activos, usamos prótesis si hemos perdido piezas dentales o un brazo o una pierna, ¿por qué no aspirar a usar un dispositivo bio-nano que aumente la fuerza de nuestras extremidades?; ¿o uno que permita ver a larga distancia o sirva para captar parte del espectro de los rayos infrarrojos?; ¿o por qué no administrarnos un neurotransmisor para elevar el rendimiento intelectual, mejorar la memoria, o pintar un bello cuadro impresionista?; ¿o tener un oído con implantes nano-info que nos permita escuchar infrasonidos de menos de 20 hertz?

Todo lo anterior ya sea con propósitos laborales, artísticos o lúdicos, ya sea de manera temporal o en forma permanente, según las necesidades y gustos de cada quien.

En tercer lugar (last but not least) el Manifiesto Transhumanista enarbola como una de sus principales banderas la prolongación de la vida y la búsqueda de la inmortalidad, cuestión por demás sensible precisamente para la “condición humana”, en tanto que somos seres animales mortales con pensamiento racional.

Al fundamentar su concepción materialista de la historia, Marx consideraba que la humanidad sólo se plantea los problemas que puede resolver. En tal perspectiva habría quizá que considerar la siguiente afirmación por demás contundente: "Hemos aprendido a identificar la receta genética para la vida. No hay razón para suponer que no avanzaremos en identificar el programa genético de la muerte… ¿Por qué debemos envejecer y morir?... ¿Por qué debemos aceptar el sufrimiento y las limitaciones impuestas sobre nosotros por la naturaleza?.....no hay razón, no hay justificación, no hay base moral para la aceptación de la muerte, enfermedades y limitaciones biológicas"(Young: 42).

El transhumanismo plantea por consiguiente la propuesta de traspasar la frontera última de la condición humana  (seres mortales) ya sea por vía genética o por vía cognitiva (cargando la mente en una “computadora”) tal y como recientemente lo ha sostenido Stephen Hawkings. Se  afirma en tal sentido que “la aceptación de la muerte como parte natural de la vida es una defensa superficial  contra la angustia existencial"(Young: 43), idea con la cual quizá no se pueda estar en desacuerdo aunque no se compartan los sueños trascendentes de la inmortalidad.

Acerca del Autor

Alejandro Toledo Patiño

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